Una respuesta a la pregunta atemporal ¿ qué hacemos aquí?

Por fin tenemos derecho a saludar los semblantes las cosas soñolientas... que conocemos, que se presentan en formas diversas, pasan frente a nosotros, se acumulan a lo lejos, todo lo que en ellas vemos mientras tanto son indistintas, todas se constriñen, el muro esta a veces realmente en el suelo y las contriciones suelen ser azarosas, tal vez aleatorias en su aplicación sin que quepa saber nunca cuando será uno castigado y cuando no, esta arbitrariedad nos genera la indefensión aprendida, las cosas soñolientas que insiste en asociar el sueño con la vaciedad y el sinsentido, subraya ironía y también decepción, la espera deseada no llega, el abrazo se dibuja en el aire... no de lo visto en la realidad sino lo soñado aun en vano...y mas allá de ese anhelo que pervive y que nos vive no consta que nuestro existir tenga un sentido predeterminado, el hecho es que una vez abramos los ojos para ver y que hemos venido no se por qué no puede estar mas claro el epitafio que dignifica al derrotado y señala acusadoramente aquella realidad de muros que ahogan sin que seamos capaz de silenciarlos

La esperanza no es menos fuerte que la mía, no canto ni a este mundo ni a otros astros canto todas las posibilidades de mí mismo fuera de este mundo y de los astros, canto la alegría de vagar y el placer de morir errante
He venido para ver...
He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.
He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.
He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.
He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.
Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;
Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.
Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.
Luis Cernuda
El pasado es un tramposo aliado del presente, en los ratos de soledad nos susurra el peligroso deseo de querer volver, aún cuando la mayoría de las veces sea engañoso y la única razón para retomarlo... sea que nos asusta enfrentar el mundo sin que alguien nos tome de la mano, el duelo es inevitable pero no es eterno, así que hay que recordar a quien amamos, sonreír al pensar en los buenos momentos y luego despedirnos de él, debemos huir de los ciclos sin salida y confiar en la fuerza la esperanza... porque dejar ir y aprender a soltar es quizás una de las lecciones más difíciles, ya que a menudo se requiere mucho más amor para despedirnos que para aferrarnos y retenerlo en un enredo tóxico.
Maya Flores- Huir al mar
Es inevitable torturarse con preguntas cuando no hay explicaciones, cuando la única culpable fue la ironía de la vida o la distancia que se interpuso....
Cuando te preguntes y te agobie un por qué, no te encierres en un mundo donde pudo ser, siente cómo todo se acomoda a nuestro bien, ten en cuenta que el mundo en el que estamos no puede retroceder
J GoIz
2 sept 2017
Apollinaire, Cernuda, W Blake...
J GoIz
2 sept 2017
Apollinaire, Cernuda, W Blake...


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