Como yo, como todo lo que espera. Si tú la luz te la has llevado toda, ¿cómo voy a esperar nada del alba? Y, sin embargo esto es un don
C Rodriguez

Mujeres en la Ventana de Murillo en National Gallery de Washington
La temática representada es un derroche de maestría. Sobre un fondo completamente negro, resplandecen las dos chicas. Sobre todo la más joven apoyada en la ventana, sobre la que incide toda la luz del exterior, iluminado su piel y su ropa. Esa gran mancha de luz que supone su cuerpo atrae irremediablemente la mirada del espectador, como haría en la escena real, y sobre todo nos atrae hasta sus ojos oscuros y su sonrisa picarona, sensual y provocadora. Mientras que la otra mujer, más mayor, se tapa la boca, riéndose, como sabiendo que ya hemos caído en el hechizo de su compañera
Hay sombra en la roca antes de salir el sol, ya cantan los gallos, es la hora, entra un trémulo albor, nunca la luz fue tan temprana, cambian las nubes de forma y se adelantan a su cambio deslumbrando en él, como el arroyo dentro de su fluir los manantiales contienen hacia fuera su silencio, como cauce arenoso del arroyo seco, o tomillo rastrero en tierra ocre...Qué verdad, qué limpia escena la del amor difícil, que nunca ve en las cosas la triste realidad de su apariencia, después de haber nevado el cielo encuentra resplandores que antes eran nubes Todo es nuevo quizá. Si no lo fuera, si en medio de esta hora las imágenes cobraran vida en otras, y con ellas los recuerdos de un día ya pasado volvieran ocultando el de hoy, volvieran aclarándolo, sí, pero ocultando...hasta la hoz preguntara más que segara, hasta el grajo maldiciera más que chillara

Para tu ventana un ramo de rosas me dio la mañana.Por un laberinto de calle en calleja, buscando, he corrido, tu casa y tu reja Y en un laberinto me encuentro
perdido en esta mañana de mayo florido Dime dónde estás.
Vuelta y revueltas Ya no puedo más.
Como si nunca hubiera sido mía,
dad al aire mi voz y que en el aire
sea de todos y la sepan todos
igual que una mañana o una tarde.
Ni a la rama tan sólo abril acude
ni el agua espera sólo el estiaje.
¿Quién podría decir que es suyo el viento,
suya la luz, el canto de las aves
en el que esplende la estación, más cuando
llega la noche y en los chopos arde
tan peligrosarnente retenida?
¡Que todo acabe aquí, que todo acabe
de una vez para siempre! La flor vive
tan bella porque vive poco tiempo
y sin embargo, cómo se da, unánime,
dejando de ser flor y convirtiéndose
en ímpetu de entrega. Invierno, aunque
no esté detrás la primavera, saca
fuera de mí lo mío y hazme parte,
inútil polen que se pierde en tierra
pero ha sido de todos y de nadie.
Sobre el abierto páramo, el relente
es pinar en el pino, aire en el aire,
relente sólo para mi sequía.
Sobre la voz que va excavando un cauce
qué sacrilegio este del cuerpo, este
de no poder ser hostia para darse.
(De Don de la ebriedad
C Rodriguez

Se asomó a la ventana; la tarde estaba gris, fresca y algo removida por el viento Apoyó ambos brazos en el alféizar evitando la pintura levantada por la humedad y dejó caer la barbilla sobre sus manos cruzadas
Desgarra su yo ahora y lo plasma pero resulta imprescindible percatarse de que, al escribirlo, el momento en el que lo sintió ya ha pasado A mi parecer CR cuando escribe no suele sentir con los nervios sino de una manera artificial, ya que sí, aunque el sentimiento fue interior, pero todo lo que le inspiró, fue cosa pasada..., como solía hacer el romántico, una relación...con una mujer Si tú la luz te la has llevado toda ¿cómo voy a esperar nada del alba?... aquí y, en algunos versos, deja caer consideraciones que no precisan respuesta, causadas por el amor y por dar respuesta a instintos, sueños, imposibilidad del ser humano de resistirse a las pasiones, etc que parecen que primero sintió, luego experimentó sentimientos hacia otro y hacia sí mismo y acabó uniéndolo todo en el aspecto imaginativo, e d como si estuviera narrando no lo sucedido, sino lo que podría suceder según lo verosímil y lo necesario y, por otro, está claramente la posibilitad de transformar el mundo como más le gusta, aferrándose a algo fuera del contexto y esculpiendo maravillas con ello
j GoIz

...Pero para tu corazón, tu mente, tus pensamientos,
para amarlos a todos necesito al menos cinco siglos
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