jueves, 29 de junio de 2017

Un tiempo de átomos de la nada

Con la brisa rojiza, las aves se marchan, emigran  por el aire, cae la tarde y ... es más grande el crepúsculo azul naranja, la luz se desvanece, se va huyendo el día. . . caen las sombras, la noche, las estrellas aparecen, y miro con ternura la luna al contemplar la tarde ya dormida


Caminamos en el tiempo a pasos discretos sigilosos nacidos de un silencio, no hay disfraz que pueda ocultar saber que pasamos como el agua, cada día,  lentamente se van los sueños que hay sobre los pensamientos, nada es lo mismo, nada permanece, la mañana que ha sido alba, la tarde que ha sido crepusculo, la noche que se ahonda en el sueño corre me arrebata el misterioso tiempo y condena al olvido la memoria , es inútil que duerma , acaso el manantial está en mí , acaso de mi fantasía

surgen, nefastos e ilusorios, los días en un lastimado destino en vano
El vuelo de la tarde
Yo no sé si esta tarde
regresará otra tarde
yo la fijo en su frágil vuelo
que corta en dos el aire azul
con sus sombras
la luz de los recuerdos.
Cuando caiga la tarde
y cautivo el tiempo
Cruzarás el largo puente
bajo las arcadas de esa luz
de la virtual palabra, pasar,
Ver pasar y no pasar
y ver todo de pasada
de puertas frágiles
y vacíos ausentes
Que siempre en espera
tejer la urdimbre
de sueños el pasaje
Como otras tardes
marchan las dulces aves
bajando el sol de los montes, 
hacia esa brasa horizontal
Cautiva la mirada
a esa luz arrebatada
He aprendido a mirar
el vuelo de la tarde
Algo me dice esa marcha
que el ojo no comprende
El vuelo lento que late
Tan leve, tan sublime
Se hace uno, con la noche
fj GoIz
j GoIz
 30 junio 2017


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