El alma que está enamorada de Dios es un alma gentil, humilde y paciente
S J De La Cruz

Dibujo original de San Juan de la Cruz
Los poemas de San Juan de la Cruz son tan hermosos y puros que casi te devuelven la fe en Dios, no en ese Dios que es indiferente a las desgracias que ocurren sobre la tierra, sino al Dios que pudo inspirar unos versos tan bellos y delicados como estos En nombre de Dios se han cometido muchas atrocidades, pero también se han creado obras maravillosas como éstas

El Cristo de San Juan de la Cruz - 1951 - Salvador Dali
Dalí se inspiró del dibujo del místico San Juan de la Cruz conservado en el convento de la Encarnación de Ávila, y en una imagen que decía haber soñado de un círculo dentro de un triángulo. Esta figura, que según él era como el núcleo del átomo, era similar al dibujo del monasterio, así que decidió usarla en el cuadro
En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,
a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.
¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.
El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
En una noche oscura
S J de la Cruz
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Juan de Yepes, que así se llamaba nuestro vate, nació en Fontiveros, Ávila, en 1542, y pasa por ser el patrono de los poetas en lengua española A los veintiún años ingresó como novicio en la orden de los Carmelitas y al año siguiente se trasladó a Salamanca para iniciar estudios en Teología, para poco después entrar en contacto con Santa Teresa de Jesús que le llamaba en términos afectuosos mi medio fraile, a causa de su débil constitución, a quien siguió en su Reforma Carmelita, los carmelitas descalzos. En 1568 fundó en Duruelo el primer convento de Carmelitas Descalzos de la rama masculina, donde instauró unos hábitos monacales basados en la austeridad y en la contemplación más rigurosas. Debido a este cisma entre los carmelitas calzados y los carmelitas descalzos, dio a parar con sus huesos en la cárcel, donde escribió buena parte de su obra espoleado por la pena del cautiverio, y donde mortificó su cuerpo y depuró su alma su noche oscura del alma San Juan de la Cruz murió en Úbeda un 14 de diciembre de 1591 durante un viaje de vuelta a Segovia, después de haber sido destituido de todos sus cargos tras un nuevo enfrentamiento doctrinal. En 1657 recibió la beatificación del Papa Clemente X y en 1726 fue canonizado por Benedicto XIII. La poesía de San Juan de la Cruz se caracteriza por una exaltación amorosa sin precedentes y una sensualidad que admite lecturas no necesariamente religiosas. Esto se desprende del uso que hace en sus versos del amor profano, un amor representado en las figuras del amante y de la amada, como símbolo de su arrebatado sentimiento de origen divino, que rezuma una intensa pasión por Dios. La literatura mística de San Juan de la Cruz hunde sus raíces en el ‘Cantar de los cantares’ del rey Salomón y en las églogas de Garcilaso de la Vega y Juan Boscán, así como en la poesía bucólica y pastoril. Las tres obras clave para adentrarse en la poesía de San Juan de la Cruz son Noche del alma, ‘Cántico espiritual’ y ‘Llama de amor viva’, y a ellas pertenecen los poemas que sigue
¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! pues ya no eres esquiva, acaba ya si quieres; rompe la tela de este dulce encuentro. ¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, que a vida eterna sabe y toda deuda paga!, matando muerte en vida la has trocado. ¡Oh lámparas de fuego en cuyos resplandores las profundas cavernas del sentido que estaba oscuro y ciego con extraños primores calor y luz dan junto a su querido! ¡Cuán manso y amoroso recuerdas en mi seno donde secretamente solo moras y en tu aspirar sabroso de bien y gloria lleno cuán delicadamente me enamoras!
Adónde te escondiste
¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras ti clamando y eras ido.
Pastores, los que fueres
allá por las majadas al otero,
si por ventura vieres
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero...
Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz Oh ninfas de Judea, forma parte del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz musicado e interpretado por Amancio Prada. Con Hilary Fielding y Rafael Domínguez al violonchelo y la Escolanía de Segovia dirigida por Marisa Martín. Teatro de La Abadía |
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