Es un hecho que, en la vida, el bien es una luz situada a una altura tan grande que parece natural no poder alcanzarlo… si la luz es el símbolo del bien, de lo bello, de lo verdadero, la fuente luminosa por excelencia , el Sol ,sólo podrá ser Dios
V V Goch
V V Goch
Al Sol
Sol, gran creador de todo lo que es
una vez más vuelvo del sueño a tu tiempo
como el vuelo de las aves en la luz de la aurora
antes de que te irrumpan tu espacio sagrado
Son tus presurosos rayos don de afanes
rotando perpetuamente en la esfera del espacio,
Al ver tu aura tus brazos se elevan
para adorar tu llegada.
Tejen de nuevo la forma de ser de las cosas diarias
de hojas, espigas, árboles, prodigios de luz.
Tu máscara áurea oculta la extraña
Presencia de quien ose abrir los ojos.
Nadie puede mirar tu cegadora oscuridad.
Todo lo que hay recibe por igual manantial.
Hoy aún vuelvo a recibir de tu senda dorada
de luz cegadora mi ilimitado universo
ni la impureza, ni nuestra ignorancia
pueden manchar tu manantial prestigioso
Alma y significado, impresiones que el alba trae
a este prodigio de levante donde me encuentro
Celestial metáfora de energía creciente
Dios infatigable desde el eterno Oriente.
j GoIz
Para Van Gogh el amarillo tenia un simbolismo muy especial. ... El amarillo era para él la vida, la luz, el calor y el color del sol como el mismo... Dios, y la aurora no es otra cosa que una impresión, una impresión instantánea... No olvidemos que las pequeñas emociones son los capitanes de nuestras vidas y las obedecemos, a veces sin siquiera darnos cuenta
En el sembrador con el sol poniente el cielo es amarillo, pero un amarillo opaco, mate, combinado con algunos tonos anaranjados y grises claros, mientras que el sol está pintado con un amarillo más encendido,ese hecho nos está señalando la temporalidad del cuadro, estamos en el atardecer,

Sembrador con el sol de poniente
es el momento del día en que el sol ya no quema, sino que sólo ilumina, y esparce toda su luminosidad por los campos de violetas que se extienden hasta el horizonte, en distintas gamas y tonalidades, estos campos, además, transmiten la sensación de amplitud, de un espacio inmenso que se abre entre el sembrador y el tronco de árbol, por un lado, y el sol, por otro, un espacio sumido en el más absoluto silencio, un silencio que lo inunda todo, roto quizás esporádicamente por el canto de algún pájaro o el habla lejana de algún campesino
Estamos ante una escena campestre de lo más simple, común, cotidiana, el sembrador está completamente solo, realizando un acto tan común como es el de la siembra, mostrado por la posición del brazo derecho, extendido, esparciendo las simientes por la tierra Una soledad dimensionada por los campos que se extienden detrás de él, el sol queda a su espalda, y al ser atardecer, todo el cuerpo del campesino está cubierto de oscuridad, en sombra, no pudiéndose distinguir ningún rasgo facial ni corporal, podemos decir que el campesino es una mancha en el cuadro, una figura básica de ser humano en el que destaca la mano extendida esparciendo las semillas
Sembrador al amanecer
Cuando pintó este oleo viviendo en Arlés, Vincent Van Gogh estaba un tanto obsesionado con la parábola del sembrador, esa historia bíblica encontrada en varios lugares: Mateo 13:1-9, Marcos 4:1-9 y Lucas 8:4-8 que cuenta la historia de un hombre que va lanzando semillas y unas caen en terreno pedregoso y se las comen los pájaros, otras entre espinos(y no salieron las plantas, claro, y otras se plantaron bien y crecieron.
Esta interesante historia metafórica nos recuerda a nuestra propia vida, ya que muchas de las cosas que hacemos no dan fruto, y solo unas pocas lo dan. Es por tanto una pintura famosa de Van Gogh con una interesante historia detrás
Sin embargo en este otro cuadro de la misma época y casi con los mismos motivos el amarillo del sol es tan intenso que incluso llega a deslumbrarnos, ese amarillo sí transmite calor, no sólo iluminación, es que estamos en las primeras horas de la mañana, y no en el atardecer, el campesino, realiza la misma acción , incluso en ambos el brazo está en la misma posición, sin embargo en este cuadro se percibe no sólo la figura humana, sino que podemos percibir los ojos, la boca, etc, ya no es una mancha oscura, sino toda una forma llena de volúmenes y matices pictóricos, en definitiva, vemos como un mismo motivo es completamente distinto en momentos distintos del día, atendiendo únicamente a los colores que se ponen en juego
La época del año también podemos averiguarla sin salirnos de los datos que nos da el propio cuadro, tenemos como dato no sólo el atardecer, sino también cómo atardece, no en todas las épocas del año la caída del sol es así, también tenemos el acto de sembrar, las actividades agrícolas se desenvuelven conforme a una circularidad semejante a las estaciones del año, finalmente, añadimos un tercer elemento, los campos de violetas, en el primer cuadro Sembrador con el sol de poniente aparecen oscurecidas debido a que el sol ya no las ilumina como lo hace en la mañana, es un campo oscurecido, en sombra, pero es un campo de violetas en flor, en el segundo cuadro, Sembrador al amnecer esas mismas violetas aparecen en todo su esplendor, mostrando su intenso color, por lo tanto tenemos los siguientes elementos, el atardecer, las violetas completamente floridas y también al sembrador esparciendo semillas de futuras violetas, ello nos ubica ya en una época del año, a saber, finales de la primavera, inicios del verano, finales de mayo, inicios de junio, es más o menos la mitad del año, hay un dato más a tener en cuenta y que lo encontramos de nuevo en el tronco de árbol que se nos presenta en primer plano, si lo observamos bien, vemos como Van Gogh pintó unas cuantas flores anaranjadas, lo cual señala que no sólo en el campo, sino también en los árboles han brotado ya algunas flores, finalmente, no queremos dejar pasar desapercibido el color marrón de los campos y del tronco de árbol, en el caso de este, Van Gogh logra reproducir la sensación rugosa de su corteza, y sus distintas tonalidades más claras o más oscuras, dependiendo de la luz del sol, en el caso del campo se observa toda una gama extensa de marrones, desde un color tierra hasta el color café oscuro, esto le da al cuadro un claro arraigo mundanal o terrenal, mientras el cielo es amarillo, el suelo es marrón, el contraste está entre amarillo claridad, marrón oscuridad, en medio de ambos las flores violetas, que emergen de la tierra , de lo oscuro y sólido, y se alzan hacia el cielo, lo claro y liviano, con un color intenso, y el hombre que las siembra, causa de su existencia y que permanece anclado en la tierra, por eso el sembrador está dentro de los colores oscuros, de este modo, vemos cómo el cuadro va desde lo más oscuro, situado en la parte inferior del cuadro, que corresponde justo con el primer plano en la distribución de los objetos, sembrador y tronco de árbol, hacia lo más claro, situado en la parte superior, y que corresponde con lo que queda en último plano, sol y cielo
La existencia esencial acontece desde el trato ordinario con las cosas, lo divino sólo arraiga y cobija nuestra existencia en semejante modo de vida, de estar en el mundo, de tratarse con las cosas que nos rodean... el acto de sembrar supone un trato semejante con la tierra, las semillas, las violetas, los árboles, etc., por lo que es un acto en el que lo divino está presente, el sol, un sol, un dios que no es hostil, castigador, como en el amanecer, sino reconciliador, acogedor, como en el atardecer, por eso el hecho de que el cuadro, sembrador a la puesta de sol sea pintado al atardecer no es algo aleatorio, pues es justamente el momento del día en el que el sol no calienta, sino que, apaciguado, se dedica sólo a dar luz, esto es, a mostrar, a desocultar un aspecto esencial del ser humano, su íntima necesidad de estar incardinado con todo lo que le rodea a través de un trato familiar con ello, desplegado en sus actividades más comunes
Para Van Gogh, el sol es lo sagrado, de modo que tenemos, por un lado, a Dios o lo divino , el sol, el cielo, lo aéreo, por otro, la tierra los campos, el tronco de árbol, y, finalmente, el hombre, que está entre uno y otro, ahora bien, la totalidad que generan los tres elementos entre sí nos está señalando el siguiente hecho, que sólo hay reconciliación entre ellos cuando el hombre es capaz de ver aquello que transciende de su actividad más común de las cosas, y ´sólo en esa entrega confiada del sembrador a su actividad, en la totalidad de él con el mundo que le rodea... puede abrirse para nosotros la comprensión del cuadro...y es que a través de ese silencio y soledad Van Gogh logra transmitir la dignidad de la actividad agrícola..., físicamente, el sol está muy distante del hombre y la tierra, pero pictóricamente para Van Gogh están todos ellos íntimamente imbricados entre sí el tronco de árbol, el sembrador y el sol están en un mismo plano, no habiendo distancias ni fisuras entre ellos, formando una totalidad de sentido compacta hasta el punto de que la ausencia de un elemento precipita hacia el sinsentido a la totalidad..., sólo hay reconciliación entre ellos cuando el hombre es capaz de ver aquello que transciende de su actividad más común pues él consideraba arte al hombre agregado a la Naturaleza
La Oreja de Van Gogh Deseos De Cosas Imposibles
La Oreja de Van Gogh Dile al Sol
j GoIz
29 junio 2017
Análisis fenomenológico del sembrador R S García
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