¿Cómo no ser?, te preguntas y hasta acabas por decirlo en voz alta...Pero el árbol y la piedra lo callan

Él era un burgués bohemio de familia adinerada, de las de palco en el Liceu, y ella una vendedora de lotería que repartía suerte en las Ramblas. Pintura de Ramón Casas
Palabras mágicas, jf GoIz
No hay casualidad esta vez,
tú eres el sueño azaroso que existe
en un espacio que intuyo
entre lo conocido y lo desconocido.
Mientras aumentan los gatos del crepúsculo
y el jardín se oscurece, me doy cuenta
de que existimos allí,
uno al lado del otro en la penumbra
de una habitación en el que todo
parece versallesco, las paredes, los cuadros,
el silencioso círculo de las maderas veteadas
Allí, en el abandono de las habitaciones
habitadas del mundo,
vivos en el secreto de los muebles
y en los cielos claros por la imaginación,
compartimos
la caída en el sueño hacia el agua
sobre la inmensidad de otro vacío
que de pronto se satisface
Allí, mientras la noche
se humilla lentamente debajo de la mesa
y las paredes se enfrían,
iluminadas apenas por las cosas,
por su estremecimiento, por su reflejo último.
Una palabras mágicas
transforman nuestros deseos
en acciones de búsqueda
laberinto de nuestra brújula inquieta
A la hora en que un hombre y una mujer descienden
por la única calle de dos gritos,
sólo el tiempo, el murmullo confuso
de unas cuantas palabras en las profundidades
del agua de los labios

Ramon Casas i Carbó (1866-1932) was a Catalan Spanish artist. Living through a turbulent time in the history of his native Barcelona, he was known as a portraitist, sketching and painting the intellectual, economic, and political elite of Barcelona, Paris, Madrid, and beyond.
Desear es construir un agencia miento, algo así como nuestra capacidad para generar espacios críticos no hegemónicos, de enunciación del yo , es decir algo así como dos caras o dos cabezas, enunciados o formalizaciones no paralelas, de tal forma que nunca se hace lo que se dice, y nunca se dice lo que se hace, sin que por ello se mienta; no se engaña a nadie ni tampoco se engaña a si mismo, lo único que uno hace es agenciar signos y cuerpos como piezas heterogéneas, en igualdad de circunstancias,
es máximo el afecto que experimentamos hacia una cosa que simplemente imaginamos, y no como necesaria, ni como posible, ni como contingente, el afecto que experimentamos hacia una cosa que imaginamos libre es mayor que el que experimentamos hacia una cosa necesaria y, por consiguiente, mayor todavía que el que experimentamos hacia una cosa que imaginamos como posible o contingente, ahora bien, imaginar una cosa como libre no es sino, simplemente, imaginarla, en tanto que ignoramos las causas por las que ha sido determinada a obrar luego el afecto hacia una cosa que simplemente imaginamos, en igualdad de circunstancias, es mayor que el que experimentamos hacia una cosa necesaria, contingente o posible, y, por consiguiente, es máximo
todo agenciamiento es en primer lugar territorial y tienen un devenir, así en el amor hay composición de un cuerpo con otro, hay devenir, que es algo que sucede entre dos cosas que se encuentran, y eso que sucede no es del orden del reconocimiento ni del juicio, sino de la captura o el robo, a partir de lo que se es, del propio territorio se extraen partículas en contacto con lo que se deviene, el devenir es un proceso de deseo, en nuestros amores tal vez habría que ser como la orquídea y la avispa, nos dice Deleuze. La orquídea se ha dejado contagiar por la avispa, adoptando sus colores y sus formas, ha devenido avispa, no porque la orquídea quiera ser como la avispa, sino porque ha incorporado el movimiento de la avispa al suyo propio, de manera que ese devenir constituye el modo de atraer a la avispa, de formar una composición orquídea-avispa. A su vez la avispa se siente capturada por la orquídea, deviene orquídea, no porque la imita, sino porque se deja atrapar en su movimiento.
jGoIz
Deleuze,
G Cañas, espejo invisible
G Cañas, espejo invisible
MUY INTERESANTE.
ResponderEliminarDescubro tu blog poco a poco.
Gracias
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