viernes, 21 de abril de 2017

El tiempo es uno mismo sin uno mismo

Nuestra mente nos agranda tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad
Blaise Pascal
E Naranjo
Caminamos en el "tiempo"
jf GoIz
De camino por la tarde 
sin que mi voluntad decida
al margen del arroyo sigiloso
entre tanto guijarro a la orilla 
hay una roca y unos álamos 
Miro en el reflejo del agua
me asombra un horror sagrado,
somos el prefijado río que pasa 
hecho de tiempo y agua
Comprendo que tiempo es otro río
sigiloso cuando se le reclama 
por los vestigios que deja su paso
No hay disfraz que pueda ocultar
saber que pasamos como el agua
Cada día , lentamente se van los sueños
que hay sobre los pensamientos.
Nada es lo mismo, nada permanece.
La mañana que ha sido alba 
La tarde que ha sido crepusculo
La noche que se ahonda en el sueño
corre me arrebata el misterioso tiempo
y condena al olvido la memoria
Es inútil que duerma 
Acaso el manantial está en mí.
Acaso de mi fantasía
surgen, nefastos e ilusorios, los días
en un lastimado destino en vano
jf GoIz
Si nos preguntásemos, ¿qué actividad mental prevalece en todo instante? Responderíamos de inmediato, el yo Sin embargo, ¿es realmente estable y continua la presencia egóica del ser? 

He aquí la mayor paradoja humana: el yo por definición requiere para poder ser manifestar continuidad y estabilidad; sin embargo, en la práctica no es ni lo uno ni lo otro. El yo es tan sólo un concepto que aparece carente de identidad propia.

Desde el pasado, el yo existe y opera como una actividad exclusiva de la memoria. En el presente no hay presencia de yo. En el futuro el yo es una realidad completamente virtual

Ni puede nadie, ni aún por un instante, permanecer en realidad inactivo, porque irremediablemente le impelen a la acción las cualidades dimanantes de naturaleza.El Señor del mundo no engendra la idea de actividad ni las acciones ni el nexo entre la acción y el fruto de la acción. Tan sólo se manifiesta la naturaleza

La acción no puede destruir la ignorancia porque la primera no está en conflicto con la segunda. Tan sólo el conocimiento es capaz de destruir la ignorancia, como tan sólo la luz es capaz de destruir la densa oscuridad

El mundo entero ilusionado clama por resolver el misterio de saber qué es el yo. Pero extrañamente nadie se contenta con el simple misterio de ser. Ser como acto tan normal y espontáneo que en la práctica se experimenta como axioma. Se es y punto, nadie lo niega. Pero ser asociado a algo como por ejemplo, ser yo, cautiva y confunde la mente. 
Resultado de imagen de la pintura favorita de marcel proust
Vermeer
Creemos que el tiempo que marcan los días va de atrás hacia delante ininterrumpidamente.En realidad confundimos el tiempo del reloj con el tiempo psicológico y entonces el tiempo pesa y se hace insufrible.Tal vez por eso las tribus generaban sabiamente rituales de abolición del tiempo integrando al individuo en un tiempo circular, donde se volvía a un nuevo inicio del tiempo de la misma manera que cada primavera ésta vuelve a ser la misma, fresca, renovadora y vigorosa.

El mundo entero ilusionado clama por resolver el misterio de saber qué es el yo. Pero extrañamente nadie se contenta con el simple misterio de ser. Ser como acto tan normal y espontáneo que en la práctica se experimenta como axioma. Se es y punto, nadie lo niega. Pero ser asociado a algo como por ejemplo, ser yo, cautiva y confunde la mente. 

Creemos que el tiempo que marcan los días va de atrás hacia delante ininterrumpidamente.En realidad confundimos el tiempo del reloj con el tiempo psicológico y entonces el tiempo pesa y se hace insufrible.Tal vez por eso las tribus generaban sabiamente rituales de abolición del tiempo integrando al individuo en un tiempo circular, donde se volvía a un nuevo inicio del tiempo de la misma manera que cada primavera ésta vuelve a ser la misma, fresca, renovadora y vigorosa.

Creemos que cada cosa no es lo que es sino lo que ha sido y lo que tiene que ser, aunque es cierto que todo forma parte de un proceso, nos olvidamos que esto que vivimos ahora es en sí mismo un fin, y no sólo un medio para conseguir otra cosa que a su vez nos servirá para conseguir otra más y así sucesivamente en la dinámica pujante del deseo

La mente es el reino del tiempo con su capacidad de anticiparse a los sucesos, de elaborar estrategias para llegar con ventaja a los objetivos que se materializarán en el futuro. Pero si la mente es hábil en los procesos porque asegura un control en el mundo cambiante que pisa, se muestra torpe en la vivencia del tiempo presente.

El falso ego se enreda con facilidad en el pasado donde cree que reside su identidad. La interpretación de lo sucedido da al ego una base para ser más de lo que es , a menudo para ser menos Sin el pedigrí de nuestras familias, lo extraordinario de nuestras experiencias, el acumulo de prestigio o de poder, la clase social en la que nos movemos el falso ego cree no ser nadie. Y busca desesperado retazos del imaginado ser en el brillo del placer, poder o reconocimiento. Pero claro, como el punto de partida es de una gran insatisfacción, el falso ego se proyecta en el futuro donde podrá, por fin, ser el que siempre ha querido ser

Así el pasado es una coartada del ego para justificarse y el futuro, siempre inalcanzable, una promesa de realización. La neurosis sobreviene cuando tengamos lo que tengamos, hagamos lo que hagamos no hay plenitud. Aunque cada momento es perfecto en sí mismo porque es el fruto de una eternidad que ha cuajado en esta precisa forma, nos guste o no, creemos que algo falta. Nos falta algo para ser felices, para estar completos, para, por fin, ser libres.
Entonces, ¿qué pasa con el presente?, se utiliza como mera pieza de un juego para conseguir los innumerables propósitos del ego. Tenemos una idea pobre del presente puesto que apenas lo vivimos. Breves fragmentos del presente son absorbidos por la compulsión de comprar tiempo y proseguir con el sueño inmortal del ego. Nuestra idea del presente es tan fugaz como un golpe de aire, tan perecedero como el periódico que mañana será papel mojado y tan superficial como un decorado de cartón piedra. No nos paramos en el presente y por tanto el presente sólo es una idea no una vivencia profunda.
Si pudiéramos vivir el presente de forma completa veríamos que el tiempo se expande hasta hacerse infinito
Foto
Zurbarán
En el presente un instante nace y muere pero la eternidad vive por debajo. Es cierto que cambia la forma a cada momento pero en el fondo permanece nuestra consciencia de la misma manera que las nubes cambian pero el cielo azul que las contiene permanece intacto. El presente no es una interpretación de la realidad, no es un acumulo de datos desde nuestra torre de observación. El presente no se puede vivir desde la mente porque ésta sólo es un instrumento de medida de la realidad, necesario qué duda cabe pero vacío de esencia. La mente nos ha servido para hacer la mochila que tenemos que llevar en la travesía y nos sirve para manejar e interpretar la brújula para no perdernos, pero el presente es el caminar, paso a paso. Para vivir este paso y este otro, para sentir la brisa en el rostro, el sol que calienta la espalda no necesitas la mente, cuando llegas a la encrucijada sí, menos mal que podemos utilizar la mente como utilizamos las piernas, cuando las necesitamos.

El gran problema es nuestro ego Nos confundimos con los pensamientos, con las creencias, con la moral, con la imagen que tenemos de nosotros mismos y entonces perdemos el fondo, lo que verdaderamente somos. Siempre que estamos en la mente estamos en la ilusión del tiempo porque esa es precisamente su naturaleza pero el tiempo es una ilusión porque la vida es ahora y siempre ahora.Nuestro ser sólo vive en el ahora porque es intemporal y sólo queda revolcado por los reveses del tiempo en la medida que está fijado en la dimensión mental.

Resultado de imagen de la pintura favorita de marcel proust
Seurat
Permanecer en el presente es lo único real. Ver la realidad tal cual es sin pelearte con ella que no significa, por supuesto, una resignación al estado ordinario de las cosas. Aceptación de lo que es, el mundo es como es, los seres humanos son como son, tú eres lo que eres, y eso no es un desprestigio sino la gran oportunidad de abandonar un juicio preñado de miedo y una apertura a lo potencial que reside en todo lo que hay. A menudo lo cotidiano cubre la dimensión extraordinaria de las cosas y nos perdemos la esencialidad de la vida.

Pregúntese, ¿cómo se vería el mundo y cómo se supondría el quehacer cotidiano si permaneciera constantemente en el presente? Cuando un individuo opera sin apetencia al fruto de la acción y a la vez permanece en el presente realizando la acción, su voluntad intencionada muere y con ella el yo se diluye homogéneamente en toda la percepción

chardin - boy blowing bubbles  The second face is not brilliantly painted but emotionally it makes the composition work.:
Chardin
Reflexiones 

El tiempo, al igual que el amor no existe más que en la mente,
es mental, creación de la mente un flechazo, una abstracción, una ilusión...Después de todo, nosotros no vemos realmente el paso del tiempo, al igual que no vemos el amor, si no que, simplemente, sufrimos una serie de experiencias distintas de las que tenemos almacenadas en nuestros recuerdos y es esta diferencia o que nuestra mente consciente percibe como tiempo pues el tiempo surge solamente en relación al acto de observación e d la Mente que se despliega como energía y materia 
Sería una ilusión, detener el tiempo... Atraparlo y mantenerlo preso, para que jamás se aleje...
Pero sí podemos retener sensaciones de momentos y saber que la verdad es ajena al tiempo del devenir, para llegar a contemplarla, el alma, prisionera del cuerpo, de los sentidos, de las apariencias, debe liberarse de las ataduras que la traban

Apuntes filosóficos fj GoIz

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