Ya que en las palabras no me salvo, di tú por mí, silencio, lo que no puedo

Orfeo (o Joven tracia llevando la cabeza de Orfeo), 1865,
Gustave Moreau
Esta imagen refinada y deliberadamente alusiva
es uno de los primeros ejemplos de pintura simbolista
Hay en la intimidad un límite…y hay silencios que gritan emociones...Dios es el silencio del Universo y nosotros el grito que da sentido a ese silencio Así pensaba Saramago, Dios se queda entonces en silencio y quienes gritamos somos los que nos quedamos, el grito del dolor y del llanto, el grito infinito que pretende llegar al oído de quien se ha marchado aunque sepamos, y creamos algunos, que no nos escucha
Gustave Moreau Galatea 1880
Que no decae
Andamos a tientas,
perdidos en el aire de la noche
fuerza las palabras que nos cuesta decir,
las lleva de tu boca a la mía.
Tal vez el mismo viento que eleva las súplicas,
los miedos de huir legítimos,
esa brasa atrapada todavía
en el estrecho círculo de la conciencia.
Decae a un lado y a otro la falta de luz
en copas de los árboles.
Por encima del cable
donde un pájaro guarda silencio,
sobre un cielo abierto tan bajo que refleja
todo lo desamparado de este mundo,
Va pasando el silencio de una nube,
ola sin rumbo siempre fresca
A esta hora,
cuando los hombres reposan,
sus densos y habitados destinos
el silencio corre a hacerme su presa,
nuevamente viene y me hace compañía,
abismo introspectivo
de pensamientos y circunstancias.
La calle brilla entonces
como los días de lluvia,
quizá como los ojos de los místicos
que miran y callan
jf GoIz

El entierro del Conde de Orgaz. El Greco
A veces hay que hacer un largo descenso a la nada para decir palabras con certidumbre donde lo visible limita con lo no visible y donde la palabra se muestra y no tiene por qué expresar un sentido puesto que el silencio es, por definición, lo que no se oye, el silencio escucha, examina, observa, pesa y analiza; el silencio es fecundo, el silencio es la tierra negra y fértil, el humus del ser, la melodía callada... y le caen sobre él las palabras, todas las palabras, las buenas y las malas, el trigo y la cizaña, pero sólo el trigo da pan

Pierre Puvis de Chavannes, Fanciulle in riva al mare, 1887
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