Imponerse al pasado con un nuevo lenguaje que conecte con la vida pese a la certeza de que todo se pierde, en un fondo del tiempo,
destejer los efectos y las causas, la chispa del instante, la búsqueda identitaria ... nos impone una tarea mágica, nos anima a forjarnos desde el tiempo, desde la esencia

...La voz del ayer se perderá
En el torbellino profundo del tiempo
Y sentiremos en nuestras copas
La palpitación del sueño que se despierta.
Poema Calendario (párrafo último) Del poemario Chispas y cenizas (1949)
...En el futuro portaré mi lira,
Lloraré la desgracia del universo
Y declararé mi compasión por su infortunio
A los oídos del cruel tiempo.
Poema Nocturno (párrafo último)Del poemario Enamorada de la noche (1945)
Nazik Al-Malaika
Yo
La noche se pregunta quién soy yo.
Yo soy su secreto profundo, inquieto
y negro, su secreto rebelde.
He escondido mi esencia en el silencio.
He envuelto el corazón en conjeturas.
Y me he quedado aquí, pálida, inerte,
viendo cómo los siglos se preguntan
quién soy.
El viento se pregunta quién soy yo.
Soy un soplo asombrado, renegada del tiempo,
y, lo mismo que él, no tengo sitio.
Seguimos caminando sin final,
pasando eternamente, y al llegar a la cumbre,
encontramos tan sólo el fin de la miseria;
entonces, el vacío.
El tiempo se pregunta quién soy yo.
Como él, una orgullosa que devora las eras,
y las dota de vida nuevamente.
Creó el lejano pasado
de una esperanza fácil, seductora,
para volver yo misma a sepultarlo.
Y así poder forjarme un ayer diferente,
y de helado mañana.
La esencia se pregunta quién soy yo.
Como ella, marchó fija en las tinieblas,
sin que nada la paz me proporcione.
Yo sigo preguntando, y la respuesta
sigue siendo también un espejismo.
Y aunque la creo cercana —como siempre—
al llegar a su lado, se ha disuelto.
Desaparece. Muere.
Nazik Al-Malaika
Del poemario: Enamorada de la noche (1945)

Doña Isabel la Católica dictando su testamento, Rosales
El instante late irrevocablemente anunciando con ello la carga de sentido que se sedimenta en su interior, el tiempo es un gran remolino que engulle cualquier diferenciación temporal donde sus dimensiones, a su vez, se encuentran completamente desdibujadas o, como mucho, indiferenciadas. Cuando concebimos el tiempo, nos dirá Bergson, en términos de instantes que se suceden entre sí, realmente lo que se está afirmando es que el tiempo no fluye, que es una estructura anclada y, por ello, inmóvil. Y esto efectivamente lo hacemos porque equiparamos el tiempo al espacio. Únicamente el espacio, dirá Bergson, tiene la propiedad de la descomposición, sólo lo espacial se compone de partes y se estructura en elementos de diversa índole porque el tiempo, en tanto que durée, no es susceptible de fragmentarse. El devenir no se descompone, es un acto que fluye, un movimiento perpetuo exento de división. Cuando queremos dividirlo, el tiempo abandona su naturaleza y se transforma en una instancia inmutable y, en consecuencia, agónica. El tiempo especializado es, en definitiva, la muerte del tiempo.
El paso del tiempo lo cambia todo, nos cambia a nosotros, cambia a las personas que nos rodean, cambia el mundo, y sobre todo cambia nuestra propia percepción de todo ello.El filósofo Philipp Mainländer dejó escrito que los únicos momentos que en su vida merecieron la pena fueron aquellos en que contempló la belleza, entonces "vivimos en la eternidad" y el tiempo desaparece.
Pinturas El Bosco
j GoIz
30ago2019

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