El silencio es una cosa extraña, escribía Virginia Woolf, y es que el lenguaje es como una red agujereada y vieja por la que escapan los peces tras quedar atrapados, quizá sea preferible el silencio, un espectáculo que nunca agradecemos lo suficiente.

Mientras el crepúsculo transcurre iluminado por la luz de la luna, contemplo este vasto desierto eternamente pálido, de inquietos matorrales, crestas montañosas...que dejan al descubierto, en un rincón desvanecido el color del silencio y la luna trepando hacia el cielo.

Silencio blanco
Embaucadora la noche envuelve
un húmedo aire crepuscular,
se oscurece las ilimitadas llanuras,
las sombras fabrican esfinges
de valles sin fondo y
cauces sin río
que afloran en silencio, a un ondulante
sendero blanco
De pronto se levanta un viento
glacial que agita la arboleda.
El cielo centellea pleno de estrellas,
la luna blanca suspendida
desciende hacia el horizonte
en silencio, sobre la espesura
de robles desnudos.
Despreocupada brilla,
En un misticismo extraño
ya sin viento sin aliento.
En medio de esta inmensidad yerma
Como de un sueño que se va...
horadando el llano
lívidos infinitos
cristalizan un húmedo fuego,
como un doble silencio blanco
j G
Entre cuerpo y pensamiento, entre carne y alma, media a veces un llamativo y audible silencio, es en ese entre donde se da la vida, donde, entre brumas, se deja ver la luz, ¿qué podemos amar que no sea una sombra? el silencio es tentación y promesa Alejandra Pizarnik

j G
15ago2019

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