viernes, 2 de agosto de 2019

Lo que pasa y queda

Una vez más contra un paisaje inexpresable
 miro al cielo y veo cruzar nubes vacías
 que vuelan como ríos 


Ya no hay más que silencio
levitando invisible
bajo la sombra de un paraje ingrávido
donde el olvido se recoge en él, 
Como en la morada tranquila 
de su eternidad
j G


Gustav Courbet, The Hapyy Lovers (1884)



Cuando amor se ha conjugado alguna vez en presente el alma sella un trato consigo misma  y nada pide ni siquiera palabras quedando en su nido eterno

Resultado de imagen de treeP
J B C Corot

Que el amor posea tanta fuerza en nuestro ánimo sólo responde a una razón, una vez sentido, no se olvida, no existe olvido para quien ha amado. 
..... 
Nos sentamos a la mesa del silencio,
al aire de los chopos y los arces
del parque interminable de hojas muertas.
Implacable y amoroso
callaba el caudal inmóvil de blancos cantos.

La piedra ingrávida,
paréntesis al tiempo
y altar
de la profunda soledad del alma humana.

El blanco lecho vacío de las venas
era blanco como aquel blanco cauce
donde el río no corre.

Nos sentamos
y allí nos quedamos para siempre,
en la mesa del silencio.

Allí,
donde tiempo más tiempo más tiempo
no es nunca igual a tiempo.

Clara Janés




No hay comentarios:

Publicar un comentario