“Ser uno con todo , esa es la vida de la divinidad, ese es el cielo del hombre, hay quien me dice que soy un esencialista, un loco de las eternidades y los absolutos... Pero ¿y qué si estar loco consiste, como escribió Hölderlin, en saber reconocer el sentido cuando aparece y se impone? Seguiré aspirando al Uno a través de fragmentos que lo evoquen". F. Hölderlin
4 poemas de la locura, F H
Vida más elevada
Su vida escoge el hombre, su objetivo,
Gana libre de error sabiduría, pensamientos,
Recuerdos que perdiéndose en el mundo,
Y nada puede contrariar su valor íntimo.
El esplendor de la Naturaleza embellece sus días,
Otórgase su espíritu nuevas vestiduras
En su interior, y así contempla la verdad,
Y el más alto sentido, y las más singulares preguntas.
Puede así el hombre conocer entonces el sentido de la vida,
Nombrar su meta lo más alto, lo más elevado,
Saber que uno es el sentido de la humanidad y de la vida,
Considerar que el más alto sentido es la más noble vida.
Visión
Imágenes que la plenitud del día a los hombres muestran,
En el verdor de la llana lejanía,
Antes de que la luz decline en el crepúsculo,
Y la tenue claridad dulcemente serene los sonidos del día.
Oscura, cerrada, parece a menudo la interioridad del mundo,
Sin esperanza, lleno de dudas el sentido de los hombres,
Mas el esplendor de la Naturaleza alegra sus días
Y lejana yace la oscura pregunta de la duda.
Humanidad más elevada
Otorgado en su interior es a los hombres el sentido
Hacia lo mejor él ha de guiarlos,
Esa es la meta, la verdadera vida.
Ante la cual más espiritualmente los años van contando.
El ser del Espíritu
No se oculta a los hombres el ser del Espíritu,
Y tal como la vida, la que los hombres encontraron,
Así el día de la vida, la mañana de la vida,
Como riqueza son las altas horas del Espíritu.
Que así de soberbia la Naturaleza se muestre
Es para que el hombre contemple semejante gozo,
Y al día, a la vida se confíe,
Anudando así su lazo con el Espíritu.
En el hombre hay una aspiración a lo infinito, una actividad que no tolera ningún límite como perpetuo, ninguna tregua, sino que aspira a ser cada vez más amplia, libre e independiente; esta actividad, infinita según su impulso,está limitada; la actividad infinitamente ilimitada según su impulso es necesaria en la naturaleza de un ser que tiene conciencia (de un yo, tal como se expresa Fichte), pero también la limitación de esta actividad es necesaria para
un ser que tiene conciencia, pues si la actividad no estuviera limitada, no fuera deficiente, esa actividad sería todo y fuera de ella no habría nada; por tanto, si nuestra actividad no tuviera ninguna resistencia de fuera, no habría nada fuera de nosotros, no sabríamos de nada, no tendríamos ninguna conciencia; si nada tuviéramos enfrente, no habría ningún objeto para nosotros; ahora bien, tan necesarios como son para la conciencia la limitación, la resistencia y el sufrimiento producido por la resistencia, así de necesaria es también la aspiración al infinito, una actividad ilimitada según el impulso en el ser que tiene conciencia, pues si no aspiráramos a ser infinitos, libres de todas las limitaciones, no sentiríamos que algo es opuesto a esta aspiración, no sentiríamos nada distinto de nosotros, no sabríamos de nada, no tendríamos conciencia
Si consideramos a Fichte como la primera piedra del idealismo, hay que matizar una serie de cosas, y es que para él, Yo y Absoluto no serían conceptos disyuntivos, sino uno y el mismo, pero he aquí el problema que supo ver Hölderlin y que planteó en su texto de Juicio y Ser, y es que el Absoluto tiene el carácter de aprioridad irrecuperable, es decir, que no puede ser genético ni originar a partir de él mismo la constitución de ningún sistema de determinaciones, por tanto, ese vínculo entre los dos Yo de Fichte reconocido el vínculo)¡ como la erradicación de la "diferencia ontológica" deslegitima la pretensión fichteana, el Yo no puede ser el Absoluto, porque este Yo ya se genera, como sujeto, en la escisión originaria, aún así, Fichte trata de salvar su teoría introduciendo en la interioridad del propio Yo esa escisión entre sujeto y objeto, pero sin suerte, pues lo único que está consiguiendo con esto es ontizar la aprioridad ontológica, cosa que por principio lógico es erróne, luego tanto Hegel como Schelling vendrían a pretender superar ese tipo de interpretación equivocada, con lo que siguen dando por hecho que el Absoluto es algo recuperable al nivel de la pura determinación, y eso no es así en Hölderlin, que deja muy clara la condición irrecuperable de ese Absoluto Ser que siempre queda rebasado en el nivel de la reflexión, pues ésta no surge más que en la ruptura, en un dejar-siempre-atrás-algo. Por tanto, la crítica de Hölderlin es más profunda, saliéndose incluso del marco idealista pues no pretende 'salvar' el fundamento, el origen, la libertad o la génesis. No. La crítica de Hölderlin afecta no a una determinada teoría sobre el Absoluto, sino al Absoluto mismo, al intento de conceptualizar por la reflexión. la reflexión vinculada al sujeto, y de sujeto sólo tenemos cuando se ha producido su desdoblamiento en el objeto, y es con él, y no con lo que deja atrás Ser, Absoluto, con el que puede establecer un vínculo dialéctico. Tratar de superar o suturar la escisión es imposible, y recuperar el Absoluto, lo mismo, es por ello que Hölderlin comprendió antes incluso de iniciar una obra filosófica que sólo el arte, en su caso la poesía, podía establecer algún tipo de relación con el Absoluto, mediante la Intuición Intelectual, como el saber poético no es conceptual, es decir, no se articula a partir de la reflexión, la poesía carece de las mismas limitaciones que asedian a la filosofía, de ahí su entrega al delirio poético como único camino, no de conocer, sino de intuir, el poder de lo Sagrado-Absoluto.
Asi pues, ni partiendo únicamente de sí mismo, ni tampoco a partir tan sólo de los objetos que le rodean, puede experimentar el hombre que, más que un mecanismo, es en el mundo un espíritu o
un dios, aunque en una relación viva y por encima de las necesidades en las que se halla con lo que le rodea. En cualquier caso, H expresa con suficiente claridad que
para él la unidad del todo sólo se refleja y alcanza a través de las escisiones, por más que la unidad esté dada siempre, existe un progreso en el reino de la reflexión de la ciencia, de la acción, que prepara el terreno para una mayor irradiación de lo infinito en lo finito.
El todo uno del idealismo alemán R Gabás
Hacia la constitución de la autoconciencia V Ruhle
El todo uno del idealismo alemán R Gabás
Hacia la constitución de la autoconciencia V Ruhle

j GoIz
8ago2019
No hay comentarios:
Publicar un comentario