Iba solitario como una nube que flota sobre valles y colinas, cuando de pronto vi una muchedumbre de dorados narcisos: se extendían junto al lago, a la sombra de los árboles,
en danza con la brisa de la tarde...
Iba solitario como una nube…William Wordsworth, fragmento
Errante solitario
Sólo, tras un duro
ascender por atajos y gargantas
domino la inmensidad del valle
cuyo susurro se rompe en quebradas
al pie de una roca en que reposo.
El monte, la soledad... Allá la ardiente
reverberación del sol que ya declina,
y abajo una descansada charca de agua quieta
y un chorrear de agua cristalina
que baja trotando fragilmente
La garganta y el cielo en lo alto separados
poco a poco se apartan, se confunden,
cual dos enormes cuerpos arqueados
y ya en el horizonte, ambos se juntan
como en un contacto dos enamorados.
En esta soledad sólo al abrigo
de estas rocas y bajo este dorado cielo
que luminoso ríe como un gesto amigo.
Tenerte aquí mientras el horizonte se deshace
su luz áurea jugando entre las peñas
Tenerte aquí, sobre esta erguida roca
preguntarte suavemente, ¿sueñas?
y fundir luego mi boca con tu boca
Aquí en la soledad de este paraje
quisiera estar contigo en este instante.
Para decirte lo que mi alma amante
callada guarda, a solas y anhelante
porque en la desnuda y extensa soledad
que envuelve mi alma se libera
y mi fantasía realiza el más soñado sueño
que vienes al lado mío y soy tu dueño
como luz azul de luna como abrazo imaginario

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