…me abandono en quien fui y hacia atrás me rescato, volviendo siempre a desandar el tiempo, reencontrándome siempre lo perdido
Caballero Bonald

La memoria es un terraplén donde se acumulan todas las zozobras. No hay nostalgias ni lamentaciones por aquello que realmente no se vivió, ya que dicha recuperación se incorpora a la experiencia y, desde atrás, proyecta luz y señala la ruta de nuestra vida pues la propia profecía es nuestra memoria la esperanza de ser lo que ya hemos sido La memoria es además previsión contra los maleantes empeñados en hacérnosla perder o en provocar al olvido para que difumine un paisaje neblinoso donde no sea posible el reconocimiento de quiénes somos y enlaza su final con el principio en un recorrido sin solución de continuidad que nos mantiene alerta no permitiendo la capitulación frente al olvido Pero memoria, no de ayer, sino de un todo, que procede de antes pero abarca el futuro desde el hoy nos vela y desvela ante el fluir de la rutina y su correspondiente amnesia. Así nuestra memoria es vigilia contra las adormideras..., también es nuestro testimonio y fe de vida Ella custodia lo vivido y señala lo por vivir, y en sus recónditos desvanes se encierran los recuerdos más íntimos, dolorosos a veces, plenos de gozo y alegría en otras, pertenecientes quizás a fugaces instantes de la infancia que siguen encendidos...somos tiempo, somos colores, ruidos, sonidos, intervalos de espacio por distancias de tiempo Tiempo que, por otra parte, es y no es, no se sabe a ciencia cierta dónde situarlo, pues rompe sus fronteras establecidas y trasciende su propio movimiento, es decir, no es eterno ni breve, simplemente es más allá de cuanto aceptamos por su apreciación natural, ese azar insondable donde el tiempo prolonga su razón de no ser. Todo el tiempo sucede en una mínima parte, sin principio ni fin Sólo el todo y la nada equidistando pues el tiempo es uno mismo sin uno mismo, lo que queda después de la presencia,y que empieza cuando ya te has ido Pero también nos muestra que antes de ser palabra, se hace tambiénb materia tangible, sinónimo de vida, identidad ya que solemos decir ya no me queda sitio sino tiempo, parte de los enseres, familiares desperdigados por el espacio donde has vivido, pues nuestra casa,nuestro pueblo, nuestros amigos …. están llenos de tiempo, tiene el tiempo equitativamente repartido por todas las habitaciones y hasta quedan sobrantes diseminados por alacenas y hornacinas Por eso, lejos de parecer contradictorio expresamos cierto fastidio porque la edad nos ha ido dejando sin venenos, los años, desmienten y en ya era siempre, otorga al tiempo una categoría permanente, infugaz, donde la vida es sólo una inscripción en su eterno pergamino
Rescate del tiempo fj GoIz
Los días de niño vuelven a mí ventana
llegamos a la casa del campo Atardecía
resecamente entre los prietos plantones
de codesos y ya se divisaba
la excitante copa del pajar
desde el recodo del atajo. Olía
a alberca y a lumbre
y al heno de los establos
Era de cal la luz y en las tejas
cocía el sol como una sábana
de sofocante vaho
Me acuerdo de la casa
llena de galerías y fuera
en la larga cadencia de la tarde
cuando el sol de la iracunda siesta
cegaba el trajinar de lo diario
iban y venían las golondrinas
doblando y desdoblando las esquinas
Así era mí todo y la nada equidistando
el sedimento libre de mi infancia
jf GoIz
Rilke señalaba que la verdadera patria del hombre es la infancia, considerada como una etapa autónoma en la que se vive un mundo autosuficiente, mundo del que están excluidos todos los elementos que, asociados con la edad adulta, son causantes del dolor, ajeno a las complicaciones adultas; es simple en su inmediatez donde ell deseo se realiza en lo imaginario y en el mundo adulto, el deseo se ve refrenado por la realidad, las normas...Pero todo aquello que provoca un sentimiento fuerte quedara grabado en la memoria siempre, y si a pesar de querer olvidarlo voluntariamente, imposible, nuestra mente ya no es como la de la infancia, de olvido involuntario ya los recuerdos se van volviendo parte de nuestro diario vivir, lo que fue y lo que podía haber sido y, claro, ya no podemos darnos el lujo de hacer eso, sino que superamos a las cosas o las personas, pero nunca olvidamos algo que marcó pues el olvido no es victoria sobre nada, y sí es la forma velada de burlarse de nuestra cronología para eso está nuestra memoria que se abre de par en par en busca de algún lugar que devuelva lo perdido
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