La poesía es el hombro sobre el que nos subimos para otear por encima del tiempo; y también sobre el que sollozamos cuando hay que sollozar
Poema al que uno recurre cuando piensa en un lugar en el que coinciden la verdad, la belleza y la bondad
Déjame que te hable en esta hora
de dolor, con alegres
palabras. Ya se sabe
que el escorpión, la sanguijuela, el piojo,
curan a veces. Pero tú oye, déjame
decirte que, a pesar
de tanta vida deplorable, sí,
a pesar y aun ahora
que estamos en derrota, nunca en doma,
el dolor es la nube,
la alegría, el espacio;
el dolor es el huésped,
la alegría, la casa.
Que el dolor es la miel,
símbolo de la muerte, y la alegría
es agria, seca, nueva,
lo único que tiene
verdadero sentido.
Déjame que, con vieja
sabiduría, diga:
a pesar, a pesar
de todos los pesares
y aunque sea muy dolorosa, y aunque
sea a veces inmunda, siempre, siempre
la más honda verdad es la alegría.
La que de un río turbio
hace aguas limpias,
la que hace que te diga
estas palabras tan indignas ahora,
la que nos llega como
llega la noche y llega la mañana,
como llega a la orilla
la ola:
irremediablemente
C Rodríguez
Desde el hecho de cantar lo que se pierde hasta el de considerar la literatura como una defensa contra las ofensas de la vida, es preferible cantar la vida sin pecar de optimismo ni resultar naïf, ingenuo... hablar de la del mundo de forma natural sin esfuerzo, cuando todo es nuevo o, mejor, es visto como si lo fuera Qué verdad, que limpia escena la del amor, que nunca ve en las cosas la triste realidad de su apariencia
No lo olvides: cuando no es posible el consuelo al menos hay que recordar la verdad, alzarse y trabajar por ella

No hay comentarios:
Publicar un comentario