La contemplación mueve a la imaginación


San Juan B. De Latour
Desnuda ya el sol una
extraña lejanía,
extraña lejanía,
desaparece tras la cima su
luz rosada
luz rosada
El halo vaguea mansamente la arboleda,
se esconde en la ribera de los valles
la tenue claridad de la agonizante tarde.
Tiñe el atardecer dulce calma,
se levanta la humedad del sigiloso río ,
que desparrama al campo, transformada
en frágil rocio.
El crepúsculo huyó....
El sol vigila inútilmente...
Aliviado el cielo....
la brisa se adormece...
estrellas fúlgidas y humildes
salen a custodiar la noche.
Es la hora del gozoso descanso,
del retorno al nido de
aves nocturnas cuyo anhelo cantan
con ojos ebrios de luna
Es la hora en que pueblan los sueños
espacios abstractos con soplos de viento.
Es la hora de Luna dorada y misteriosa
De muros lamiendo en secreto
De solemne calma, voluntad moribunda.
De silencio encima de todo.
j G

Murillo
La contemplación proviene de la raíz de las palabras latinas cum templum, como en un templo y del término griego que significa cortar o dividir, y significa separar algo de su entorno y encerrarlo en un sector. ...
Ella fue una parte importante de la filosofía de Platón, a través de ella el alma podría ascender al conocimiento de la Forma del Bien o en otras formas divinas. Al no ser considerado el hombre el ser supremo de la naturaleza, éste recién alcanza la eternidad y la felicidad perfecta gracias a la actitud contemplativa, dice Aristóteles.
A través de la contemplación amorosa, estética... de la fugacidad y versatilidad se llega a una anticipación de la eternidad, dar sentido a cada acto práctico de la vida y se puede ver con certeza que todas las cosa son interdependientes y están relacionadas unas con otras, que todo se cambia y aun todo se hace renovado
Para Schopenhauer la contemplación estética es como intento inicial por alcanzar una cierta salvación temporal del sufrimiento de hacer del mundo algo mío en cada momento que nos sustrae de la cadena infinita de las necesidades y los deseos....
Y asumir llevar una vida contemplativa no implica que se tenga que creer en nada ni en nadie, pero sí exige estar presente en el aquí y en el ahora, el presente que es la conciencia de estar ...respirando, latiendo, disfrutando, mirando, sintiendo, escuchando, ... viviendo. Cuando vives de esta manera, te das cuenta, estás alerta, estás presente, sabiendo.... no creyendo

Reflexión extractada de
El aroma del tiempo, un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse, Byung-Chul Han
Vivimos en un tiempo fragmentado, la velocidad a la que se mueve el tiempo en nuestra vida diaria nos tiene confundidos en una espiral creciente que nos presiona, que nos irrita, que nos agota. Muchos tenemos la sensación de que existimos dando tumbos, que los acontecimientos nos atropellan, que todo parece ser efímero y fugaz, y que nuestra vida gana aceleración pero pierde duración.
Y desacelerar no basta porque esta crisis no está provocada por la aceleración, el problema auténtico está en la ausencia de sostén del tiempo que se mueve sin sentido sin rumbo ni trayectoria por lo que los acontecimientos son fragmentos deslavazados.
Nuestras cosas se aceleran porque no tienen ningún sostén, porque no hay nada que las ate a una trayectoria estable... nuestro tiempo comienza a tener sentido cuando adquiere una duración, cuando cobra una tensión narrativa o una tensión profunda, cuando gana en profundidad y amplitud, en espacio y pierde sentido cuando se despoja de cualquier estructura de de profundidad, cuando se atomiza o se aplana, se enflaquece o se acorta, si se desprende totalmente del anclaje que le hace de sostén y de guía, queda abandonado. En cuanto pierde su soporte, se precipita
El hilo se recupera con la vida contemplativa, por lo que nuestra a vida activa ha de integrarse dentro la vida contemplativa. Haríamos bien en darle duración a los acontecimientos que vivimos porque sólo cuando uno se detiene a contemplar, desde el recogimiento estético, las cosas revelan su belleza, su esencia de sentido , su divinidad esencial
La demora contemplativa concede tiempo, da amplitud al Ser, que es algo más que estar activo., nuestra vida gana tiempo y espacio, duración y amplitud, cuando recuperas esa capacidad contemplativa

La Tour
B yung-Chul Han reflexiona en este ensayo sobre la crisis temporal contemporánea, en diálogo con Nietzsche y Heidegger. La fugacidad de cada instante y la ausencia de un ritmo que dé un sentido a la vida y a la muerte, nos sitúa ante un nuevo escenario temporal, que ya ha dejado atrás la noción del tiempo como narración.
Según Byung-Chul Han, no estamos ante una aceleración del tiempo, sino ante la atomización y dispersión temporal —a la que llama disincronía—. Cada instante es igual al otro y no existe ni un ritmo ni un rumbo que dé sentido a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz. La muerte es un instante más, lo cual invalida la vivencia de la muerte, en Nietzsche y Heidegger por ejemplo, como consumación de una unidad con sentido.
Gauguin
El libro sigue el rastro, histórica y sistemáticamente, de las causas y síntomas de esta disincronía, pero el final del tiempo como duración narrativa no tiene por qué traer consigo un vacío temporal. Al contrario, da lugar a la posibilidad de una vida que no necesita de la teología ni la teleología, y que a pesar de ello tiene su propio aroma. Pero para ello es necesario un cambio. En palabras de Byung-Chul Han, la crisis temporal solo se superará en el momento en que la vita activa, en plena crisis, acoja de nuevo la vita contemplativa en su seno."
Ahora es el hombre libre, y no Dios, el amo del tiempo. Liberado del estar arrojado, diseña lo venidero. Este cambio de régimen de Dios al de los hombres tiene consecuencias. Desestabiliza el tiempo, puesto que Dios es aquella instancia que imprime un carácter definitivo al orden dominante, el sello de la verdad eterna. Representa un presente duradero. Con el cambio de régimen, el tiempo pierde este sostén, que opone una resistencia al cambio. También La muerte de Dantón, el drama revolucionario de Büchner, se refiere a esta experiencia. Camille proclama, Las ideas fijas comunes que pasan por ser el sentido común son insoportablemente aburridas. El hombre más feliz fue aquel que pudo imaginarse que era Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El tiempo histórico puede precipitarse hacia adelante porque no reposa en sí mismo, porque su centro de gravedad no está en el presente. No admite ninguna demora. La demora solo retrasa el proceso progresivo. Ninguna duración guía al tiempo. El tiempo tiene sentido en tanto que progresa hacia una meta. De este modo la aceleración cobra sentido. Pero, debido a la significatividad del tiempo, no se percibe como tal. En primer plano está el sentido de la historia. La aceleración sólo se impone en cuanto tal cuando el tiempo pierde su significatividad histórica, su sentido. Se tematiza o se convierte en problemática cuando el tiempo es arrastrado hacia un futuro vacío de significado. El tiempo mítico funciona como una imagen. El tiempo histórico, en cambio, tiene la forma de una línea que se dirige, o se precipita, a un objetivo. Cuando la línea pierde la tensión narrativa o teleológica, se descompone en puntos que dan tumbos sin dirección alguna. El final de la historia genera una atomización del tiempo, convirtiéndolo en un tiempo de puntos. El mito desaparece para siempre de la historia. La imagen estática se transforma en una línea sucesiva.
Ahora es el hombre libre, y no Dios, el amo del tiempo. Liberado del estar arrojado, diseña lo venidero. Este cambio de régimen de Dios al de los hombres tiene consecuencias. Desestabiliza el tiempo, puesto que Dios es aquella instancia que imprime un carácter definitivo al orden dominante, el sello de la verdad eterna. Representa un presente duradero. Con el cambio de régimen, el tiempo pierde este sostén, que opone una resistencia al cambio. También La muerte de Dantón, el drama revolucionario de Büchner, se refiere a esta experiencia. Camille proclama, Las ideas fijas comunes que pasan por ser el sentido común son insoportablemente aburridas. El hombre más feliz fue aquel que pudo imaginarse que era Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El tiempo histórico puede precipitarse hacia adelante porque no reposa en sí mismo, porque su centro de gravedad no está en el presente. No admite ninguna demora. La demora solo retrasa el proceso progresivo. Ninguna duración guía al tiempo. El tiempo tiene sentido en tanto que progresa hacia una meta. De este modo la aceleración cobra sentido. Pero, debido a la significatividad del tiempo, no se percibe como tal. En primer plano está el sentido de la historia. La aceleración sólo se impone en cuanto tal cuando el tiempo pierde su significatividad histórica, su sentido. Se tematiza o se convierte en problemática cuando el tiempo es arrastrado hacia un futuro vacío de significado. El tiempo mítico funciona como una imagen. El tiempo histórico, en cambio, tiene la forma de una línea que se dirige, o se precipita, a un objetivo. Cuando la línea pierde la tensión narrativa o teleológica, se descompone en puntos que dan tumbos sin dirección alguna. El final de la historia genera una atomización del tiempo, convirtiéndolo en un tiempo de puntos. El mito desaparece para siempre de la historia. La imagen estática se transforma en una línea sucesiva.
j GoIz
4 enero 2019
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