El amor cortés, es decir, el fino amor, es el remedio al amor grosero de los hombres, imaginado por ciertas mujeres superiores, por Leonor, con la complicidad de escritores, trovadores o novelistas, a quienes protegía o inspiraba, directamente o por la intermediación de mujeres de su corte
Markale
Leonor de Aquitania (retrato de Frederick Sandys, 1858
Una adelantada a su época, una fuerte personalidad, rebelde,
y primera reina feminista de la Historia
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El amor cortés era un concepto literario de la Europa medieval que expresaba el amor en forma noble, sincera y caballeresca, y que se origina en la poesía lírica en lengua occitana. El trovador, poeta provenzal de condición noble, y más respetado que los juglares plebeyos, era la figura destacada en este tema. La relación que se establecía entre el caballero y la dama, era comparable a la relación de vasallaje. Generalmente, el amor cortés era secreto y entre los miembros de la nobleza; dado que los matrimonios eran arreglados entre las familias y se realizaban por conveniencia, el amor cortés no era un amor bendecido por el sacramento del matrimonio, en el seno de parejas formales; sino, en la mayoría de los casos, adúltero o prohibido
Iniciado como una ficción literaria creada para el entretenimiento de la nobleza y la justificación ideológica de su posición social, su capacidad atractiva lo transformó en un vehículo de "educación sentimental" que influyó en los comportamientos reales, siendo considerado una práctica enriquecedora y sofisticada; una experiencia intermedia entre el deseo erótico y el espiritual, que aunque pueda parecer contradictorio, era vivido como "un amor a la vez ilícito y moralmente elevador, apasionado y disciplinado, humillante y exaltante, humano y trascendente
Los amantes medievales
Leonor de Aquitania fue la encarnación del amor cortés y el centro mismo de las transformaciones de su siglo.En el siglo XII la mujer, eternamente ignorada en los cantares de gesta, no tenía otra función que el reconocimiento de las hazañas del héroe. Se mostraba como una sombra de la luz que desprendía el caballero y, en ocasiones, ni siquiera aparecía. Leonor de Aquitania, su hija Marie de Champagne y su cuñada Marie de France son las únicas mujeres exquisitas y refinadas que se rebelan contra una sociedad ruda y violenta, sombría. Poetas y músicos acuden a su corte y contribuyen a los juegos de sociedad tan imprescindibles para evadirse de las guerras que asolaban al occidente cristiano. Leonor de Aquitania, dama de los trovadores y reina de los caballeros “emerge de la bruma de los tiempos feudales” y se convierte en la revolucionaria de las costumbres, mecenas de los clérigos que escriben por su mandato, musa de los trovadores, modelo de los personajes femeninos y soberana de los caballeros, su imagen parece inabarcable

Siendo la Duquesa de Aquitania y Guynea, Condesa de Gascuña, Reina consorte de Francia (1137 – 1152) y Reina consorte de Inglaterra (1152 – 1189), Reina del Amor Cortes y los Trovadores, Leonor de Aquitania es la imagen de una mujer poderosa, inteligente y libre. Algunas personas la denominan como la primera mujer feminista en la historia
Es posiblemente una de las reinas más estudiadas, analizadas y juzgadas de toda la Edad Media. No sólo como reina, también como mujer, Leonor fue uno de los personajes más controvertidos de su tiempo. Casada dos veces porque la primera decidió ella misma terminar con una relación inexistente, luchó por dominar los territorios heredados de la estirpe de duques aquitanos y preservar los reinos obtenidos por matrimonio para legarlos a sus hijos. Más allá de las cuestiones políticas, Leonor fue una de las impulsoras del movimiento del amor cortés, participó en la segunda cruzada y defendió toda su vida el derecho a decidir por ella misma. Algo que siendo mujer, en los siglos medievales, supuso una auténtica osadía

Leonor con su hijo Juan
Es muy grande la influencia que Leonor, dama de los trovadores y bardos bretones, tuvo personalmente en la evolución de las costumbres , a finales del siglo XI y XII en que Francia no era más que un reino teórico en busca de su personalidad. Y como Leonor era refinada en todos los dominios, no podía olvidar los placeres del espíritu: los trovadores vinieron a enseñar a los hombres , más preocupados por la caza y por la guerra, los placeres del fino amor, llamado también
amor cortés, que es una lenta iniciación o culminación de los deseos contenidos. Se escucha a los trovadores narrar las aventuras de los héroes de la antigüedad, pero esos héroes no son más insípidos y brutales personajes de la Gesta de Carlomagno, son los héroes más o menos fantásticos de la tradición bretona. Y el rey Arturo aparece en relatos que no siempre son bien comprendidos, pero que hacen soñar a un auditorio ávido de novedades, de bravura y de amores extraños.
Bernart de Ventadorn
Quan vei la lauzeta mover
Dieciocho de los más de cuarenta poemas suyos que se conservan han sobrevivido con su música. Uno de ellos, de gran belleza, es este que aquí les ofrezco, tal como fue compuesto por él:
Can vei la lauzeta mover.
Can vei la lauzeta mover.
Can vei la lauzeta mover
Cuando veo la alondra que mueve
de joi sas alas contral rai,
de alegría sus alas contra el rayo de sol
que s’oblid’ e.s laissa chazer
y que se olvida y se deja caer
per la doussor c’al cor li vai,
por la dulzura que invade su corazón,
ai! tan grans enveya m’en ve
¡ay! entonces siento tal envidia
de cui qu’eu veya jauzion,
de cualquiera que vea alegre,
meravilhas ai, car desse
que me admira que al instante
lo cor de dezirer no.m fon.
el corazón no se me funda de deseo.

Considerado uno de los mejores trovadores amorosos, sus composiciones integran reflexiones sutiles con una sabiduría formal superior a la sus contemporáneos, y se centran en el drama del amor imposible; en una de sus canciones más conocida relata el exilio de un trovador como consecuencia de una historia pasional con una dama de gran alcurnia
De él solamente quiero añadir que fue favorito (las malas lenguas dicen que amante) de la maravillosa Leonor de Aquitania
Lo que por entonces se conoció como fine amour, amor sublime, amor afinado, depurado, pero no en el sentido platónico. Se trata de un amor hasta el fin, un amor llevado a sus límites extremos No se trata sólo de una modalidad de amor, sino además de una creación literaria; para Lacan implica un paradigma de sublimación, en tanto está en referencia a Das Ding, a esa Cosa que Freud aisló como el primer exterior en torno al cual se organiza todo el andar del sujeto con relación al mundo de sus deseos, ese objeto que, por naturaleza, está perdido. Ese Otro absoluto que se procurará reencontrar, pero como mucho sólo reviviremos en sus coordenadas de placer, esto es la nostalgia. La sublimación eleva un objeto a la dignidad de la Cosa. El amor cortés tendrá que ver con la sublimación del objeto femenino.
En un poema de Juan de Mena titulado precisamente "A una Dama" ésta presenta algo del orden de la falta y genera el deseo:
"¿Quien nos dio tanto lugar
de robar
la hermosura del mundo,
que es un misterio segundo,
tan profundo
que no lo sé declarar?
Bien es de maravillar
El valer que vos valés;
Mas una falta tenés
Que nos hace desear."
A Hughes
Lacan plantea la posibilidad de un reconocimiento distante del Otro, donde el saludo es para el enamorado un don supremo, es signo del Otro, de una presencia que remite a una inexistencia
para presentarse como una refinada forma de suplir la ausencia de la relación, donde se finge que es uno el que la obstaculiza, un engaño, un velo, para procurar salir airosos de la dificultad de enfrentarse a lo que no existe, una forma de delimitar, de hacer presente y ausentificar aquello que la Dama representa, que no es otra cosa que un vacío, como todo amor destinado a ella, un amor vacío.
Asi la Cosa estará representada por un vacío en torno al cual, a partir de una construcción significante, se organizará el amorío cortesano, por esto el seminario La Ética del Psicoanálisis establece una vinculación con la anamorfosis (del griego aná, transposición, y morphó, forma). Algo que no es perceptible en primera instancia, por una precisa construcción, se torna visible si es observado desde determinado punto, eso que surge de una forma que en principio resulta indescifrable provoca un placer, este procedimiento fue, por ejemplo, utilizado en una pintura de Holbein que data de 1533:
"Los embajadores franceses en la corte inglesa".
"Los embajadores franceses en la corte inglesa".
Los embajadores el cuadro se llama en realidad Jean de Dinteville y Georges de Selve es una pintura de Hans Holbein el Joven, actualmente en la National Gallery de Londres. Es una de las obras maestras del pintor y de la pintura en general.
Triplemente importante por sus resonancias históricas, por su riqueza simbólica y por su excelencia plástica, incluye un raro objeto en primer plano que fue algo misterioso durante mucho tiempo Un objeto singular, parecido a un hueso de sepia, flota por encima del suelo, es la anamorfosis de un cráneo que se endereza cuando se pone cerca, arriba, mirando hacia la izquierda. Un sentido oculto y una solemnidad pesan gravemente en toda la escena, el secreto de este cuadro se desvela en el momento en que, alejándonos lentamente de él, poco a poco, hacia la izquierda, y después volvemos, vemos qué significa el mágico objeto flotante. Refleja nuestra propia nulidad en la figura de la cabeza de muerto. Uso, pues, de la dimensión geométrica de la visión para atrapar al sujeto, insinuación evidente del deseo que, por tanto, permanece enigmático
En el cuadro los emisarios de Francisco I de Francia se encuentran ricamente ataviados junto a objetos que representan sus actividades preferidas, símbolos de la vanitas, las ciencias y las artes. Pero más allá de esta ostentación, no evidenciable a simple vista, como una realidad oculta, flota una calavera pintada de acuerdo a este procedimiento de la anamorfosis. En el seminario Los Cuatro Conceptos del Psicoanálisis donde Lacan trabaja la cuestión de la mirada, usa ese cuadro como referencia para mostrarnos al sujeto anonadado frente a la encarnación ilustrada de la castración, pero en el seminario sobre la ética, aún sin formalizar el objeto de lo que se trata es de una organización en torno de esa vacuidad que permite designar el lugar de la Cosa.

Nada está escrito y nada se conoce de antemano en el amor, salvo que sea un amor no consumado, porque en ese caso sí sabe uno a qué atenerse El amor cortés, que interesó mucho a Jacques Lacan, es un invento de los tiempos del feudalismo cristiano, forma de amor un tanto peculiar, la Dama es un ser idealizado, colocado en un pedestal, inalcanzable...
Según Lacan, ¿para qué sirve el amor cortés?
El galán corteja a su Dama, pero no lo hace para consumar nada, sino que el sexo queda postergado sine die, pero no se trata solamente de un juego de seducción, pues el galán se consagra por entero al servicio de su elegida, un comportamiento bastante enigmático, sobre todo para la humanidad del siglo XXI, acostumbrada a multiplicar las conquistas en las discotecas... Algunos observadores de la vida contemporánea aseguran que la castidad se está poniendo otra vez de moda ¿información o intoxicación informativa?, pero ¿no se deberá más al sida y a la hepatitis B que a consideraciones morales?
El amor cortés es un misterio para el psicoanálisis, no es un resultado de la moralidad, porque la historia demuestra que a la humanidad, la moral le importa un pepino. Lo máximo que se puede decir es que el amor casto resulta útil para sublimar
Evidentemente es una simulación, pero Jacques Lacan alaba su elegancia. Además, verse falto de algo no está desprovisto de cierto encanto. Porque, en realidad, ¿qué desea el galán? Desea desear, profesa a su Dama un amor platónico, incorpóreo por naturaleza; su objeto de pasión carece de realidad carnal, motivo por el cual es un amor inhumano. En la poesía, según observa Lacan, esta inverosímil conexión ha creado escuela. Dante está locamente enamorado de su Beatriz, pero nunca habla con ella; Beatriz se impone como el Otro absoluto, sublime, y por tanto desconocido e inaccesible. Dante, aparte de no tocarla, lo único que recibe de ella es un aleteo de pestañas. La caída de ojos de la hermosa Beatriz es la improbable causa de toda la obra del poeta: del mismo modo que, según la moderna teoría de las catástrofes, el aleteo de una mariposa puede provocar un ciclón en el otro extremo del planeta.
En conclusión diría que cortés va a existir eternamente bajo la característica social de la época y lo que antes era una prohibición social, hoy puede ser un amor virtual con su concomitante imposibilidad real de concretarse, sea por tema de distancia, no ser libre, etc.
El amor cortés es el amor platónico y como tal se juega y prima más la idealización del otro que la necesidad de poner el cuerpo y materializar la relación, que no pasa por lo sexual sino por la fantasía de poner en la otra persona ese espejo de uno mismo. Por eso es puro espejismo.
Si así lo entendemos no lo veríamos como amor malogrado ni postergado, sino como un sentimiento que da goce en su distancia y su proceso de cortejo y no en la urgencia de acercar el encuentro.
Esto tiene su base edípica y como tal se pone en juego una prohibición que por sí sola genera deseo y una ley para transgredir y ahí se queda el juego eterno de buscarle la traba a la pareja y en cambio aludir a una triangularidad perpetua, que es la que hace interesante el desafío romántico.
Acá se juega el proceso de sublimación donde la libido se ubica en otro lugar intelectualizando y poetizando lo sexual.
En el amor cortés hay una dama, perfecta como una madre e intocable por ende como aquella.
Pero habría que decir que aunque la sociedad avanza y la moralidad afloja su presión, el amor como obstáculo no deja de existir ni dejará jamás porque es justamente en la dificultad donde más acude el deseo y si curiosamente le quitamos a la palabra cortés su acento o tilde, queda, cortes. Cortes que aluden a la castración y a la prohibición. Y acaso el amor cortés no es un amor cortado?

Conclusión
En definitiva no deja de ser un juego en torno al tener y al ser; más allá de eso está el Nada, que es bastante más que nada. El galán que revolotea en torno a su dama sin llegar a conseguirla nunca demuestra que dar un rodeo es la mejor forma de acercarse a lo esencial.

j GoIz
27 ago2018


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