¡Quién puede pintar un árbol sin transformarse él mismo en árbol!
Cezane Keats decía que el poeta era el hombre que no podía tener personalidad porque se identificaba con aquello que tenía que decir, con lo que necesitaba decir, el poeta se pierde, muere también en ese sentido como individuo …, en tanto se identifica con todo
Cezane
J. L. Ortiz
J. L. Ortiz
Fui al río...
Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.
Regresaba
—¿Era yo el que regresaba?—
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!
La poesía es naturaleza y el lenguaje una herramienta que nos permite acercarnos, o alejarnos de la naturaleza, en este sentido el lenguaje puede ser prisión o puerta de acceso, indiscutiblemente se busca que el lenguaje sea puerta de acceso que el universo pueda penetrar las palabras que las palabras se reintegren en la naturaleza, y que tu yo se filtre y a la vez se diluya al interior del lenguaje; por medio de la contemplación de un paisaje natal, cotidiano..., se logra acceder a un nivel de conciencia en el que se entrevé la maravilla de la compenetración del uno con el todo, la renuncia de uno mismo, la atención hacia las cosas por más ínfimas o simples que éstas sean, la aceptación del vacío como fundamento de la existencia, nos llevan a ver al amor como la única respuesta para recobrar nuestra propia armonía tan deseada mediante el lenguaje configurando en nuestro interior esa experiencia transparente, invisible casi, donde no hubiera ni siquiera imagen, ni mención o apenas mencionar, ciertas esencias, ciertas atmósferas, ciertos aires de la realidad que se nos escapan… y que no puede asir eso sería lo ideal de modo que ese lenguaje logre contener en sí la armonía del devenir.
Volverse continuamente hacia nuestra naturaleza para reencontrar la armonía perdida, el estado de contemplación similar al de la meditación, renunciar a sí mismos para compenetrarse con lo otro, para compenetrarse con el mundo, pero esa comprensión intuitiva no surge cuando un mundo de vacuidad es asumido fuera de nuestro cotidiano mundo de los sentidos, pues estos dos mundos, sensible y suprasensible, no están separados, sino que son uno, sería pues atención total a todo lo que sucede, sólo a través de esa contemplación, se pueden percibir los movimientos cotidianos, el nacimiento de las flores, el temblor de las yerbas, el susurro del viento en los ramajes, los hondos reflejos...ver la luna, convertirte en luna, la luna vista por ti llega a ser tú, tú te sume en la naturaleza, te haces uno con ella
j GoIz
14 abril 2018
F Juan L Ortiz


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