Al arte le pedimos una sola cosa, que nos permita liberarnos de nuestra vida para seguir viviendo
Francesco Hayez . " El dolor de María Magdalena". 1827.Es frecuente que un arte evoque a otro y trate de expresar lo que se está expresando por otros medios, la pintura ha evocado a la literatura, la música a la arquitectura, la escultura a la danza.... en la historia de la poesía son múltiples los intentos de capturar la esencia de la música
Oda III - A Francisco de Salinas
Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca.
El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.
Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.
Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.
Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.
¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!
A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.
¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos
F Luis de León
Pero no conozco ninguno tan perfecto como la Oda a Salinas de Fray Luis de León, el lector o el oyente que escucha este poema puede recrear a la perfección el camino que conduce desde una interpretación musical concreta hasta lo que los pitagóricos llamaban la música de las estrellas
Nuccio Ordine
Pasión de Dios que quiso ser hombre
En un mundo tecnificado, presidido por los intereses del mercado y dominado por las garras del capitalismo, pareciera mentira que alguien poderoso deseara desprenderse de las cualidades que le hacen ser tal para transformarse, sin más, en un hombre. En nada más que un hombre.
Fray Luis de León es un extraordinario humanista que vivió la tragedia del humanismo español bajo la Contrarreforma, a veces, creo que equivocadamente, se le equipara a los místicos cuando en realidad él se halla muy cerca de los planteamientos suscitados por el Renacimiento italiano, y sobre todo por el neoplatonismo, que se propone la consecución de la armonía en las artes y también en el propio hombre, así se observa repetidamente en las prosas y en los poemas de Fray Luis, aunque en ningún caso con la esplendorosa nitidez de la Oda a Salinas, donde uno, a través del yo poético, puede viajar desde la interpretación concreta que está realizando el famoso organista Francisco de Salinas, contemporáneo del autor, hasta una suerte de disolución en la música del cosmos.
En este viaje maravilloso el oyente, excitados sus sentidos y su espíritu por el efecto de la música, se olvida de sí mismo, de su individualidad, para recordar aquel momento áureo en que formaba parte de la armonía universal. Gracias a la música de Salinas, según el poema, el yo y el universo se convierten en una unidad, aspiración antiquísima y, simultáneamente, moderna porque con gran precisión describe aquello que, en el fondo, siempre anhelamos en la experiencia estética: el olvido de un presente limitado y escindido, el recuerdo de una armonía que nuestros sueños alimentan, la preciosa exploración de lo desconocido, el descanso respecto a nuestra agobiante individualidad. Quizá, si somos sinceros, al arte le pedimos una sola cosa: que nos permita, aunque sea por unos instantes, liberarnos de nuestra vida para seguir viviendo
Admiración (amor) por su amigo, expresada en el éxtasis que produce su música en quien la oye
Regresó a España en 1561, sirvió como organista al Duque de Alba y consiguió cátedra en la Universidad de Salamanca, donde conoció a Fray Luis de León, también catedrático de esta institución. De la admiración de este por aquel, queda constancia en la Oda a Salinas, escrita en 1577.

Jules Joseph Lefebvre - El Dolor de María Magdalena
Los artistas han captado la carne del sacrificio de un modo que las palabras, por mucho que se transmitieran con exactitud, no podían hacerlo.
Conclusión, Fray Luis de León, en esta oda de diez liras, armoniza el conjunto de las teorías pitagóricas sobre la música de las esferas, el neoplatonismo renacentista y su manejo horaciano de clímax y anticlímax, para recrear con maestría su profunda admiración, su amor, por Francisco Salinas, compañero suyo en la universidad de Salamanca, transportado por la música terrena del insigne catedrático, llega a un estadio celeste, donde se funde esta música terrena con la música del Gran Maestro, que, según san Agustín, es la que armoniza el Universo entero, se produce una suerte de comunión entre ambas, expresada por fray Luis en unas estrofas centrales que pueden ser consideradas como las únicas plenamente místicas de su poesía , un misticismo que él mismo se negaba.
Enlace https://bit.ly/2GsFMJk
J GoIz
1 Abril 20118
F: Fray Luis de León, poemas del alma, Pasión del dios que quiso ser hombre, R Argullol

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