Y en la tarde que cae querría que la encina fuera mi voz

La Encina
Rocosa ternura de madera
mansa y resistente encina
Eres fleco en la tierra sobre el cielo.
Perenne al viento de la tormenta,
ni el invierno te arranca tu verdura,
Siglos te deslizan engendradora.
Robusta como una armadura.
¡oh solitaria encina, deja en mi voluntad
tus secretos y tu padecimiento pacífico!
Es tu calma manantial esperanza
de esta extrema tierra, parda y austera.
Cántame con tu boca centenaria
la canción más antigua del mundo
con palabras de raíces entrelazadas,
Mientras, con tu serena armonía
distraes el rondar del vuelo de las aves,
Que en tu fronda inmortal ancha y espesa
brille tu verde severo perenne
colgada y escondida entre tus hojas
la espaciada flor verdiamarilla
j GoIz
La encina, que conserva más un rayo de sol que todo un mes de primavera, no siente lo espontáneo de su sombra,
la sencillez del crecimiento; apenas si conoce el terreno en que ha brotado..Y con qué rapidez se identifica con el paisaje, con el alma entera de su frondosidad y de mí mismo. Llegaría hasta el cielo si no fuera porque aún su sazón es la del árbol... Y es cierto, pues la encina ¿qué sabría de la muerte sin mí? ¿Y acaso es cierta su intimidad, su instinto, lo espontáneo de su sombra más fiel que nadie? ¿Es cierta mi vida así, en sus persistentes hojas a medio descifrar la primavera?
C Rodriguez
j GoIz
27 abril 2 018
No hay comentarios:
Publicar un comentario