"El arte no cambia el mundo, pero sí puede reinventarlo"
G Deleuze
Precisamente la rama que no existe toma su título de un cuadro de Eduardo Blanchard (un pintor en la novela reconocido en su día que sin embargo vive ya retirado... ) a su vez, su título se remite al poema de Luis Cernuda No decía palabras, perteneciente al poemario los placeres prohibidos “no decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe” .
La presencia del arte se convierte en uno de los hilos alrededor se teje la trama pero no un arte cualquiera meramente decorativo sino ese arte que “no hablaba de lo que teníamos, sino de lo que nos faltaba”, del arte que busca reflejar “una belleza que tenía que ver con la oscuridad del mundo y de nuestro corazón”
La presencia del arte se convierte en uno de los hilos alrededor se teje la trama pero no un arte cualquiera meramente decorativo sino ese arte que “no hablaba de lo que teníamos, sino de lo que nos faltaba”, del arte que busca reflejar “una belleza que tenía que ver con la oscuridad del mundo y de nuestro corazón”

No decía palabras
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
Luis Cernuda
La novela "La rama que no existe" de Gustavo Martín Garzo es una indagación sobre la necesidad del arte para el ser humano y los vínculos de la creación artística con las emociones., explica que, en el arte nos buscamos, y hallamos sentido a nuestras vidas, es el arte el que nos habla de lo invisible, del mundo oculto donde habitan los sueños, los deseos incumplidos, y como no, de los pensamientos que no sabemos llevar al mundo, es un lugar donde se halla lo que no hemos vivido o permanece dormido, el ser humano tiene necesidad de hablar, de dialogar con los demás y con las cosas y todo surge de un sentimiento de carencia, como pasa en la misma relación amorosa, el amor siempre andamos buscando, ese otro, capaz de darnos una serie de respuestas e incluso de completarnos como recoge el mito de Platón en El Banquete, ese afán de buscar lo que no tenemos, lo que no es nuestro, ni probablemente pueda ser, es la búsqueda amorosa y que, en demasiadas ocasiones se confunde con la búsqueda de lo artístico, en el libro hay una especie de paralelismo entre el mundo del arte y el mundo de lo amoroso
Asegura Gustavo que el arte surge de la vida, es vida, cuando leemos un poema, lo que ansiamos es que esas palabras tengan el poder de darnos vida, tu lees, básicamente, para sentirte viv, esperas que esa lectura te llene de emoción y te haga sentir vivo,"la palabra del poeta es la palabra dadora de vida".
En el fondo, todo el mundo del arte surge de esa necesidad que tenemos de hablar con el mundo, de hablar con las cosas, y de esperar que ese mundo y esas cosas y de las criaturas que lo habitan hablen con nosotros y nos contesten, esa es la necesidad básica del arte.
Explica que en verdad los únicos personajes importantes son aquellos que están heridos porque son los únicos que tienen una historia que contar, un personaje sin herida, en el improbable caso que lo hubiera, no tiene nada que contar, y vivir es estar herido, porque la vida es una sucesión de pérdidas e inevitablemente, uno se tiene que enfrentar a esas pérdidas, y tratar de sobreponerse a ellas como buenamente pueda, lo imperfecto es superior a lo perfecto, y a lo acabado.

La mayor parte de nuestra vida transcurre en la invisibilidad, es decir, al lado de la vida que mostramos a los demás (nuestra vida cotidiana), hay una vida oculta, que es la vida de nuestros deseos, sueños, anhelos, fantasías etc..de la que nadie sabe nada, salvo que nosotros mismos lo contemos, es la sombra que nos acompaña., la misión del arte es explorar esa zona desconocida, es adentrarse en ese territorio de lo invisible, no podemos esperar que el arte nos hable de lo que ya sabemos, de lo que ya conocemos, en este sentido es importante citar a Blanchard porque dice que ha dejado de pintar porque ha dejado de ver, esto es clave, hay que ir más allá de lo que vemos, para asomarnos a ese mundo de la sombra, del deseo al que alude el título de la novela

invadamos la realidad con y de libros para llevar una vida más concentrada honda intensa y apasionada
jG
20 sep 2019
Pinturas de M Blanchard
Los cuadros de María Blanchard están poblados de personajes solitarios, en actitudes cotidianas, como la lectura o el aseo, con una atmósfera de ensoñación y de misterio, las figuras se encuentran en posiciones extrañas, con rostros deformes, diversas amputaciones y heridos que, conviven con naturalidad, con el misterio de los cuerpos juveniles, como si en el esplendor de las figuras, casi siempre femeninas por cierto, hubiera algo oscuro y doloroso de comprender
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