«Pintar no la cosa, sino el efecto que produce. El verso no debe componerse de palabras sino de intenciones.» Mallarmé

Suspiro
Mi alma hacia tu frente donde sueña
Un otoño alfombrado de pecas, calma hermana,
Y hacia el errante cielo de tus ojos angélicos
Asciende, como en un melancólico parque,
Fiel, un surtidor blanco suspira hacia el azul.
-Hacia el Azur enternecido de octubre puro y pálido
Que mira en los estanques su languidez sin fin
Y deja, sobre el agua muerta do la salvaje
Agonía de las hojas yerra al viento y excava un frío surco,
Arrastrarse al sol gualda de un larguísimo rayo.
Mallarmé

la obsesión de Mallarmé por encontrar el “verso que exprese y diga el imposible instante de las cosas” lo que busca es “un misterio que sabe que no existe” “pintar, no la cosa, sino el efecto que produce”

"toda palabra es una duda, todo silencio es otra duda...y no hallo sino la palabra que huye...evasión martilleante y paradójica de la presencia que se afirma ausente,.. irónica, deseable prohibida…difícil de comunicar esta especie de silencio... todo se hace en silencio como se hace la luz dentro del ojo porque el mundo es eso que está del otro lado de la ventana, aquello a lo que no se puede acceder si acaso contemplar , anhelar.....Hace falta que pase el tiempo, pues si todo tiempo es eternamente presente, todo tiempo es irredimible...He hecho un largo descenso a la Nada para poder hablar con certidumbre, no hay más que la Belleza y ésta sólo tiene una expresión perfecta, la Poesía, todo lo demás es mentira salvo para aquellos que viven del cuerpo, el amor, y ese amor del espíritu, la amistad...Una bella línea sin significado es más valiosa que una menos bella con significado...Salido de las sombras, el lienzo renace tras la noche en blancura afanosa de ser habitada. En torno, adentro, donde todo regresa del sueño, afuera donde se responde las urbanas alboradas, cada cosa, cada objeto, espera el instante de cobrar vida en manos del hombre, cumpliendo una tarea asignada por la forma que lo define junto al papel aún yacente en una mesa, a la superficie virgen que se ofrece en la verticalidad del caballete, todo lo circundante de adentro, de afuera se va afirmando en la creciente claridad de las horas responsables, sumándose a la polifonía menor que da sentido a las pequeñas voces concertadas para definir el estilo de una realidad cotidiana: en desperezo matutino aguarda el mantel bajo la eucarística hogaza que abrirá el día, mientras espera la copa transparente el vino que habrá de enrojecerla en las luces meridianas
Pintar las flores del ciruelo con el olor de su perfume.. mirando por la ventana, sobre el río sin tiempo, la torre de la iglesia tosca, penetrada hasta el alma de sus gárgolas, por siglos de brumas Aquí, en el redescubrimiento del mundo que implica cada nuestro amanecer … y mañana cumplida la tarea de hoy, de la blancura del silencio, sacado del alba, surgirá nuevamente el lenguaje plástico de los días y de los sueños...
(Fragmentos sobre el libro), inacabado
obra y sueño de Mallarmé, y con él de buena parte de la poesía hasta hoy mismo, en su continuo hacerse y deshacerse en el intento por dar razón de ser al poema, una obsesión creadora sin engaños, que si no ha llegado está por venir, si la obra de Mallarmé es para muchos el Evangelio de la experiencia literaria moderna, estos fragmentos serán acaso un Apocalipsis que nos permita "gracias a sus tinieblas desprendidas, avanzar más profundamente en la sensación de las Tinieblas Absolutas".
Observaciones sobre la poesía de Mallarmé
(impresionismo literario)
Mallarmé es de esos artistas que juegan en una liga superior, tanto que no sabemos hasta qué punto dudar de nosotros mismos o de él, tan intrincados son los diseños que plantea Para mí, salvo en estrofas concretas, existe una necesidad artística honesta de elaboraciones super complejas, si bien las constantes y fastidiosas hipérbaton llegan a despistar a raíz, creo yo, de un planteamiento más accesorio que verdaderamente imprescindible
Se requiere entrenamiento y mucha concentración para leer a Mallarmé con un mínimo de efectividad y, aún así, se nos escaparán muchas cosas, no es fácil estar a la altura de sus metálicos artefactos, y digo metálico porque es el material que por sí solo mejor refleja su poesía. Frío, puro, reluciente. Su trabajo es el de un genial orfebre conceptual, hay muchas sombras, muchas insinuaciones, sabemos perfectamente que a cada giro hay un rumor de fascinantes secretos, cada cual los descifrará o no a su manera, que Dios a cada cual pille confesado, es críptico como un jeroglífico, aunque para él no hace falta entender un poema para disfrutarlo, debo decir no obstante que, por suerte, no nos tortura de igual manera en todas sus piezas, y el tedio no se impone, un ejemplo es el poema anteriormente expuesto Azur, que agita y estiliza fibras hondas
Su estilo supone la explotación máxima del simbolismo, y es ostensiblemente más difícil de acometer que Las flores del mal de Baudelaire; de hecho, no conozco a ningún poeta que sea más de difícil que Mallarmé, ni siquiera Rimbaud, como evade nombrar los objetos, sólo alude a ellos, vaporosamente, como un sueño a la par oscuro que brillante, golpeando con poderosos pero ambiguos símbolos a la subjetividad del lector, las interpretaciones de éste pueden ser de lo más variadas probablemente muy distintas a la inspiración original del autor, incluso no tomar forma ninguna (por más que nos empeñemos), quedando en revelaciones oníricas, pululantes hechizos estremecedores
Es un autor muy inspirador, un artista exquisito, virtuoso, exigente, obsesionado por la perfección de sus imágenes, de la elaboración de sus intrincados símbolos, es la culminación del simbolismo, y poesía en mayúsculas, a cada giro se encuentran misteriosos pliegues, sedosas cortinas negras que exigen invocar el viento oportuno para poder abrirlas y así observar lo que tan insinuantemente ocultan, es difícil leer a Mallarmé lleva al lenguaje al límite, requiere mucha concentración, cierto entrenamiento, la predisposición adecuada de ánimo (incluso afinidad espiritual hacia los excelsos cosmos que plantea el autor). Sus poesías son muy complejas y no poseen un sentido aparente, sino que proyectan signos volubles que vienen y van en la mente del lector, dejando un sutil rastro de evanescencia, como en los sueños; los juegos que se establecen con el subconsciente son certeros y muy interesantes. , apuesta por la belleza, por la sugestión, por la dirección sensorial de cada cual, por la noción de la forma más pura e inicial, antes que por un significado concreto, que para él malogra la pieza, hace que pierda interés y hechizo, no se puede llegar a Mallarmé por un camino directo, la espontaneidad de sus imágenes tiene vida propia, y se revela de manera autosuficiente, es un manantial en constante movimiento, inagotable se forma y se deforma; y las ideas, que no son capaces de palpar límites de mutualidad, con él, es ver a través de un prisma un paraíso divino, de jardines salvajes, palacios de oro antiguo, estrellas de plata centelleante, poderosos amaneceres purpúreos, frías y virginales muchachas de ingenuos suspiros, que cambian constantemente los matices de su apariencia bajo un místico baile caleidoscopio, mediante su particular uso del lenguaje, su alejamiento de lo concreto, emplea temas esotéricos órficos, místicos, arcaicos, bellos, oscuros, fríos, sobrehumanos, es como una bella decadencia, como un ocaso irreal, un orbe de oro que se sumerge en el olvido de marismas silenciosas, negras y evanescentes, es la muerte de un sueño, su tremenda exquisitez empapa cada poema, que parecen hechos en un minucioso laboratorio, con herramientas de máxima precisión
FC Apuntes del Arco y la lira de O Paz; Antología, de Mallarmé
impresionismo musical
j G
30 sept 2019
30 sept 2019
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