"Más allá del nihilismo, todos nosotros, entre las ruinas, preparamos un renacer. Pero pocos lo saben".
Dulce otoño
Nos acercamos al comienzo....
Con poco ruido se acerca el otoño,
A su tiempo el sueño, a su tiempo...
del amor en ciernes, del amor agonizante,
sin llantos, sin pena evidente.
En secreto extraño los amarillos anaranjados.
Las ramas transparentes, la arboleda a lo lejos brillante.
En el atardecer amarilleante, en silencio,
Se oculta la quietud, la belleza, el sueño...
en penumbra las mil simientes.
Ni los grillos, ni el búho, ni el zorzal
De su sueño lo podrán despertar.
Las hojas, agónicas, emblemas de sueños,
Se van cayendo serenamente y se alejan,
Como recuerdos complacientes.
Querer vivir y no vivir está bien y no da pena
Acarrea en el alma arrebato y tristeza.
Y como caen las palabras, hojas muertas,
sombrías, sin aroma, sin destino....
El árbol diáfano de su hojas ya no percibe
el anhelo de su causa secreta
sino que mira la despojada silueta
de su sombra en la tierra
como si el tiempo sordo_mudo en su afán
no sintiera
palpitar adentro el mismo ardor
vivo que existe en las estrellas
El sol, ora brilla espléndido, ora arde débilmente
sin la rebeldía de antes,
la dicha sin celos, la pasión sin amenazas.
Bienvenidos los días luminosos, otoñales.
jG

Armand Point (French, 1861 - 1932), "L'Automne", 1893
Por medio de la contemplación de nuestro paisaje natal cotidiano logramos acceder a un nivel de conciencia en el que entrevemos la maravilla de la compenetración del uno con el todo, la renuncia a sí mismo, la atención hacia las cosas por más ínfimas que éstas sean, la aceptación del vacío como fundamento de la existencia, nos llevan a ver al amor como la única respuesta para recobrar su propia armonía, el reflejo inevitable de lo visible en lo invisible, y viceversa
La vida es como un silencio otoñal...caminamos pisando sentimientos de hojas, pausadamente miramos al cielo, y Dios está ausente, las hojas caen rodando en el remanso del alma y se alejan, nos desanimamos, y decimos _mañana Todo el árbol nos dora se vuelve otoño, nos enciende el alma que se vuelve silencio, evidencia del corazón, evidencia del amor, en la la tierra habitada por el silencio que brotará en su punto de apoyo temporal. Pasamos, vivimos, morimos en medio de este acontecer maravilloso... ! echad un vistazo al adentro no estaría mal ¡ Todo nuestro acontecer es una lucha silenciosa, una constante conquista de nuevos sueños, todo cuanto nos constituye lucha por prevalecer, también lo que llamamos espíritu, nuestro recurso de supervivencia en el necesario acontecer en conflicto, al buscar, como en un sueño, en libre revelación. En cada momento habría que jugar con una actitud hacia el bien con la paciencia, la serenidad y calma del otoño, vivir en equilibrio y armonía para pensar y sufrir, porque sabemos que habrá goces porque sobre el ocaso triste florearán frutos de ensoñación.
Kierkegard tiene conceptos que se parecen mucho a esta idea..."Todo lo adentro es lo eterno, y el deseo es lo temporal, pero lo temporal no puede fundamentarse sin lo eterno. El deseo disminuye y por último desaparece, pero el tiempo de la interioridad nunca acaba, pues la eternidad nunca acaba" (Kierkegaard).
John Atkinson Grimshaw, Otoño
La paciencia puede ser nuestra aliada para vivirnos como existentes, para llegar a ser existentes, es por esto que es lo más sagrado del hombre, su vivirse como tal, su espíritu, su libertad, se trata de adquirir el alma, no sólo de conocerla, hay que elegir eligiéndonos, soportar soportándonos.
Lo decisivo para Kierkegaard es que el existente que quiera vivirse tensionado hacia el bien, debe armarse de paciencia para no dejarse enredar en los cantos de sirena que puedan traer ciertos acontecimientos, y es bueno una cierta distancia, que no indiferencia, respecto a los mismos, el bien perfecto no se deja atrapar en ningún acontecimiento...
j GoIZ
A Pla y Rubio
...No temas al otoño, si ha venido.
Aunque caiga la flor, queda la rama.
La rama queda para hacer el nido...
L Lugones
Fuentes consultadas El vuelo de la celebración de C Rodriguez
Tiempo y Eternidad, Kierkegaard, D González
j GoIz
14 ago2018


No hay comentarios:
Publicar un comentario