Las olas llegan borrosas pero ninguna mueren que no vivan como ningún olvido invoca su vuelta si de él sale y él es su exclusivo destino
No creo en lamentos pero los lamentos creen en mí.
No creo en el olvido pero el olvido cree en mí.
Siempre viene semblante sin proyectar sombra,
sin tránsito.
Es el recuerdo de mi olvido dentro.
Es como una intriga urdida
de palabras en germen, de lamento.
Atraviesa mis estancias, obcecado
golpeando las paredes sordas,
donde no existen las palabras,
sino una suerte de ausencia
de la conciencia que lo impide
Que ignora la lección de la Naturaleza
pero tiene un ambiguo misterio de ternura,
como esa yerba que crece que no es visible
pero que no reniega a existir en el fondo
en las estancias de su memoria
El olvido está lleno de memoria y la memoria de
recuerdos que a su vez fueron olvidos
j GoIz
2junio2018



No hay comentarios:
Publicar un comentario