Me abandono en quien fui y hacia atrás me rescato, volviendo siempre a desandar el tiempo, reencontrándome siempre lo perdido
C Bonald

C Bonald

Paula Modersohn-Becker
Los días de niño vuelven a mí ventana
llegamos a la casa del campo Atardecía
resecamente entre los prietos plantones
de codesos y ya se divisaba
la excitante copa del pajar
desde el recodo del atajo. Olía
a alberca y a lumbre
y al heno de los establos
Era de cal la luz y en las tejas
cocía el sol como una sábana
de sofocante vaho
Me acuerdo de la casa
llena de galerías y fuera
en la larga cadencia de la tarde
cuando el sol de la iracunda siesta
cegaba el trajinar de lo diario
iban y venían las golondrinas
doblando y desdoblando las esquinas
Así era mí todo y la nada equidistando
el sedimento libre de mi infancia
Rescate del tiempo jf GoIz
E Nolde
Rilke señalaba que la verdadera patria del hombre es la infancia, considerada como una etapa autónoma en la que se vive un mundo autosuficiente, mundo del que están excluidos todos los elementos que, asociados con la edad adulta, son causantes del dolor, ajeno a las complicaciones adultas; es simple en su inmediatez donde el deseo se realiza en lo imaginario y en el mundo adulto el deseo se ve refrenado por la realidad, las normas...

Paula Modersohn-Becker
Pero todo aquello que provoca un sentimiento fuerte quedara grabado en la memoria siempre, y si a pesar de querer olvidarlo voluntariamente, imposible, nuestra mente ya no es como la de la infancia, de olvido involuntario ya los recuerdos se van volviendo parte de nuestro diario vivir, lo que fue y lo que podía haber sido y, claro, ya no podemos darnos el lujo de hacer eso, sino que superamos a las cosas o las personas, pero nunca olvidamos algo que marcó pues el olvido no es victoria sobre nada, y sí es la forma velada de burlarse de nuestra cronología para eso está nuestra memoria que se abre de par en par en busca de algún lugar que devuelva lo perdido
Girl in a Birch Wood with a Cat, 1904
Así nuestra memoria es vigilia contra las adormideras..., tambiénes nuestro testimonio y fe de vida, ella custodia lo vivido y señala lo por vivir, y en sus recónditos desvanes se encierran los recuerdos más íntimos, dolorosos a veces, plenos de gozo y alegría en otras , pertenecientes quizás a fugaces instantes de la infancia que siguen encendidos...somos tiempo, somos colores, ruidos, sonidos, intervalos de espacio por distancias de tiempo
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