viernes, 26 de mayo de 2017

Ebriedad perdida o robada

El alma humana sufre la distancia insalvable entre el mundo de las ideas y el de los sentidos
Plotino
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La mayor de las dificultades para el conocimiento del Uno estriba en que no llegamos a Él ni por la ciencia, ni por una intelección como las demás, sino por una presencia que es superior a la ciencia, presencia que, hoy como ayer, solo atisban los místicos y los poetas

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Don de la ebriedad
Siempre la claridad viene del cielo; 
es un don: no se halla entre las cosas 
sino muy por encima, y las ocupa 
haciendo de ello vida y labor propias. 
Así amanece el día; así la noche 
cierra el gran aposento de sus sombras. 
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados 
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda 
los contiene en su amor? ¡si ya nos llega 
y es pronto aún, ya llega a la redonda 
a la manera de los vuelos tuyos 
y se cierne, y se aleja y, aún remota, 
nada hay tan claro como sus impulsos! 
Oh, claridad sedienta de una forma, 
de una materia para deslumbrarla 
quemándose a sí misma al cumplir su obra. 
Como yo, como todo lo que espera. 
Si tú la luz te la has llevado toda, 
¿cómo voy a esperar nada del alba? 
Y, sin embargo esto es un don, mi boca 
espera, y mi alma espera, y tú me esperas, 
ebria persecución, claridad sola 
mortal como el abrazo de las hoces, 
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja 
C Rodriguez
A esa visión divina parafraseando el un no sé qué ... Este saber no sabiendo es de tan alto poder, que los sabios arguyendo jamás le pueden vencer; que no llega su saber no entender entendiendo, toda ciencia trascendiendo...estrofa del poema Entréme donde no supe de S.Juan de la Cruz, este saber no sabiendo es la última certeza que uno puede tener al final de nuestros días, la certeza del Misterio en sí, único al que podemos confiar nuestro misterio, encontrarnos cara a cara con este Misterio es el auténtico drama de nuestra alma, el drama de la vida misma, ese que nos hace como Platón, Yeats o Jung convocar y unirnos a ese principio más elevado llamado Daimon, si no somos capaces de realizar este Viaje Interior, la poesía y la vida son corrompidas y devastadas, y es que al final, se llega llevado de la mano de Salomón, Platón, Bacon... y tantos otros de que el conocimiento es innato, de que cada reconocimiento es como un recuerdo de algo que siempre hemos sabido y que siempre ha estado dentro de nosotros, convirtiéndose así el proceso de aprendizaje más en una exclusión, quitar capas, que en una adquisición, la anamnesis platónica, la senda que hay que seguir en este Viaje de vuelta hacia Edén no es otra que la de la Imaginación de Blake, la imaginación, la visión divina , donde sólo lo mental es real, esa sabiduría inherente a la realidad, inmanente en la naturaleza y en el intelecto, en la que la realidad interior y exterior son una sola, el mundo en armonía con la imaginación, es, así , el estado natural y original de la humanidad, es el Paraíso Terrestre o Edén, que cada uno debe recuperar o echar a perder, pero que una vez restaurado se convierte en puro gozo, en ciencia y poesía verdaderas


Como reflexión, incandescente nostalgia  de que ineludiblemente uno es mortal, de que ni aflojará ni amainará jamás nuestra naturaleza transitoria...(de las pasiones, en general,  la incapacidad del ser humano de resistirse a ellas, nos invaden al máximo, nos dominan más allá de las razones y las leyes naturales...), que el final todo acaba siendo un abrazo a lo incondicional a la, en definitiva, ley de vida y muerte

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