La planta que tienes en casa…, ¿la has mirado detenidamente alguna vez? ¿Has permitido que ese ser familiar pero misterioso que llamamos planta te enseñe sus secretos? ¿Te has dado cuenta de lo pacífica que es, de que está rodeada de un campo de quietud? En el momento en que te das cuenta de la quietud y de la paz que emana, esa planta se convierte en tu maestra
E Tolle

Que no decae _jf goIz_
Andamos a tientas,
perdidos en el aire de la noche
fuerza las palabras que nos cuesta decir,
las lleva de tu boca a la mía.
Tal vez el mismo viento que eleva las súplicas,
los miedos de huir legítimos,
esa brasa atrapada todavía
en el estrecho círculo de la conciencia.
Decae a un lado y a otro la falta de luz
en copas de los árboles.
Por encima del cable
donde un pájaro guarda silencio,
sobre un cielo abierto tan bajo que refleja
todo lo desamparado de este mundo,
Va pasando el silencio de una nube,
ola sin rumbo siempre fresca
A esta hora,
cuando los hombres reposan,
sus densos y habitados destinos
el silencio corre a hacerme su presa,
nuevamente viene y me hace compañía,
abismo introspectivo
de carácter y circunstancias.
La calle brilla entonces
como los días de lluvia,
quizá como los ojos de los místicos
que miran y callan
jf GoIz

Nuestra mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente, sin embargo, si se usa de forma inapropiada, se nos vuelve muy destructiva, es decir no se trata tanto de que usemos la mente equivocada... Ésa es nuestra enfermedad, porque crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño que se ha apoderado de nosotros
Es como si estuviéramos poseído sin saberlo, y creemos que la entidad posesora eres tú, cuando que la libertad comienza cuando nos damos cuenta de que no somos la entidad posesora, el pensador, este saber nos permite examinar nuestra entidad pues en el momento en que empezamos a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia y empezamos a darnos cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia. También nos damos cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes como la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna... surgen de más allá de la mente.

Y es que el mayor obstáculo para experimentar la realidad de nuestra conexión con el mundo es nuestra identificación con la mente, que hace que nuestro pensamiento se vuelva compulsivo y ser incapaz de dejar de pensar es una enfermedad terrible, de la que no nos damos cuenta de ella porque casi todo el mundo la sufrimos diariamente y se considera algo normal. Este ruido compulsivo mental incesante nos impide encontrar la quietud interior que es inseparable de nuestra esencia y que también nos crea un falso yo fabricado por la mente, que nos lanza sombras de miedo, sufrimiento...
Pues la identificación con la mente nos produce una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios , definiciones... que bloquean toda verdadera relación y esa pantalla se interpone entre cada uno de nosotros y crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y el “otro” estamos totalmente separados. Así nos olvidamos del hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, somos uno con todo lo que es, al hacernos conscientes del constante flujo de nuestros pensamientos, ese incesante diálogo interno que ocupa siempre nuestra atención y que nos separa de la única ¡y maravillosa! experiencia real, vivir plenamente el momento presente
Así, cuando escuchamos un pensamiento, no sólo somos conscientes del pensamiento, sino también de uno mismo como testigo de nuestro pensamiento con lo que aparece una nueva dimensión de conciencia.
Pero si pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo. Tu sentido más interno de ti mismo, tu sentido de quién eres, es inseparable de la quietud. Ése es el yo soy que es más profundo que el nombre y la forma

Cuando nos damos cuenta de ese silencio, se produce inmediatamente ese estado de serena alerta interna. Estamos en presente., y salimos de miles de años de condicionamiento colectivo humano. Mira un árbol, una flor, una planta deja que la conciencia descanse en ellos. ¡Qué quietud manifiestan, qué profundamente enraizados están en su esencia! Permite que la naturaleza te enseñe esa quietud. Cuando miras un árbol y percibes su quietud, tú mismo te aquietas, conectas con él a un nivel muy profundo, te sientes unido a cualquier cosa que percibes en y a través de la quietud, y cuando sientes la unidad de ti mismo con todas las cosas es verdadero amor
La verdadera inteligencia actúa silenciosamente, a través de la quietud es donde encontramos la creatividad y la solución a los problema pero la quietud no es sólo ausencia de ruido y contenido, No; es la inteligencia misma, la conciencia subyacente de la que nace toda forma. ¿Y cómo podría eso estar separado de quien yo soy? De allí salió la forma que crees ser, y ello es lo que la sustenta. Es la esencia de todas las galaxias y de las hojas de hierba; de todas las flores, árboles, pájaros, y de todas las demás formas. La quietud es la única cosa de este mundo que no tiene forma. Pero en realidad no es una cosa, y tampoco es de este mundo. Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación. En la Biblia se dice que Dios creó el mundo y vio que era bueno. Eso es lo que ves cuando miras sin pensamiento, desde la quietud
El problema es que creemos que necesitamos más conocimiento más información, ordenadores más rápidos, o más análisis científicos e intelectuales van a salvar al mundo y es sabiduría lo que más necesita la humanidad en estos momentos y esta viene cuando uno es capaz de aquietarse, sólo mira, sólo escucha. no hace falta nada más;aquietarse, mirar y escuchar que active active la inteligencia no conceptual que anida dentro de nosotros y dejemos que la quietud dirija nuestras palabras y nuestras acciones

Puede ser el Silencio, la nada, guía, es decir, una forma de conexión con la Realidad última o Verdad? Lo más profundo se revela en el silencio? Enseña a hablar? Es posible que el silencio presuma de sonido? La palabra entonces no es necesaria, pues que el sujeto se es presente a sí mismo y a quien lo percibe. Es el silencio diáfano donde se da la pura presencia” María Zambrano
El vasto mundo: un grano de polvo en el espacio.
La vana ciencia de los hombres: palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores
de los siete climas: sombras.
El fruto de tu continua meditación: Nada
Omar Khayyam, the Ruba’iya
La nada, como podemos ver en este poema, es algo a lo que llegamos tras una continua meditación, y se nos aparece, ante todo, como un estado del ser, equivalente, podríamos decir, a un Silencio interior. La nada no es el objetivo, sino más bien el camino, la forma de ir a buscarlo, en donde el objetivo de este caminar no es otro que el de llegar a la verdad de las cosas, a lo que algunos llaman la realidad última.
La palabra, no es necesaria para María Zambrano, el silencio, es el lugar donde se manifiesta la gran presencia del ser, la gran gesta de todo, la palabra es su proyección y su sueño. La quietud, nos entrega el origen y el polo opuesto, a la acción. El inicio de todo lo que será proyectado. Por ende, el sujeto es presente, y será percibido por los demás, en su quietud y silencio, máximos.

La luna tiene siempre el poder de transmitir la levedad, su silencio es recordado en este poema de Leopardi, que dice:
“¿Qué haces, luna, en el cielo? Dime, ¿Qué haces silenciosa luna?, Surges de noche y vas, contemplando los desiertos, y luego desapareces.”...( ir a él por que es bello )
La existencia y la presencia del ser humano, parecieran ser más limpias o más esenciales en el silencio, pues la palabra es explicativa e interpretativa. Algo que puede ser observado sin intervención alguna, por ende, es infinito como un teatro negro donde se puede aparecer y terminar en el mismo punto.
Los hombres conversan por medio de lenguajes, pero las palabras se forman a voluntad de la mayoría, y de la mala o inepta constitución de las palabras surge una portentosa obstrucción de la mente. Ni tampoco las definiciones y explicaciones con que los eruditos tratan de guardarse y protegerse son siempre un remedio, porque las palabras violentan la comprensión, arrojan a la confusión y conducen a la humanidad a innumerables y vanas controversias y errores

Dia tras dia la planta crece.
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