No es tiempo el que pasa, mas bien, somos nosotros los que pasamos y ante la asombrosa realidad de las cosas sólo tenemos un arma, la imaginación. Mi descubrimiento de cada día

De aquí a poco acaba el día
De aquí a poco acaba el día.
Yo no hice nada.
¿Y que cosa es la que haría?
Fuese cual fuese, equivocada.
Muy pronto la noche viene,
mas sin razón
para aquel que solo tiene
que contar su corazón.
Yo tras la noche y dormir
renace el día.
Nada haré sino sentir.
Pero ¿qué otra cosa haría?
F Pessoa

La célebre sentencia de San Agustín Quid est ergo tempus? Si nemo ex me quaerat, scio; si quaerenti explicare velim, nescio, ¿Qué es entonces el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si me piden que lo explique, dejo de saberlo, es el emblema de cómo todos conocemos qué es el tiempo porque experimentamos su transcurso, porque sentimos a diario y en todo momento cómo nos atraviesa su flujo ininterrumpido y constante; sin embargo, si queremos detener ese flujo para diseccionarlo y estudiarlo, entonces la tarea parece volverse imposible y eso que es tan sólido, tan evidente, tan real, se escurre de la inocente razón que hasta hace un instante, este instante, lo creía apresado.
Con todo, hay quienes se han empleado en investigar qué es el tiempo, dejando constancia de sus resultados sean como asunto filosófico o como anclado en los mas recientes descubrimientos científicos
El artículo muestra que el tiempo no existe como algo que esté allá afuera corriendo del pasado al futuro, sino que es una propiedad emergente que depende de nuestra habilidad de observación de preservar información de los eventos experimentados, dice Lanza, quien es autor también de la teoría del biocentrismo, la cual sugiere que el espacio y el tiempo son constructos de nuestros sentidos biológicamente limitados. Y afirma de manera categórica de hecho el observador crea el tiempo
Esta afirmación no es tan radical como podría parecerle a algunos, en realidad es algo que han señalado numerosos filósofos desde hace siglos y que se encuentra en las tradiciones místicas de diversas religiones. Luego consideraré algunas proposiciones filosóficas sobre la existencia del tiempo solamente como una creación de la mente o, mejor dicho, como un constructo relativo a la mente. Podemos hablar de un continuum espacio tiempo mente.

Lubicz, considera que todo el universo no es más que lo que llama el evento cósmico, la creación misma que es igual a la eternidad, la cual percibimos desde la multiplicidad y la separación como una serie de eventos concatenados (como tiempo) siendo todo un único momento, el cual llama el paso del Uno al Dos. La Génesis nos aparece a nosotros como tiempo, dice Schwaller. En otras palabras si nuestra percepción no estuviera condicionada por la división sujeto objeto, percibimos la totalidad del universo dándose a luz (y aniquilandose) a sí misma todo el tiempo.En el presente todo se entremezcla, incluyendo todos los instantes del génesis de todas las cosas. Este presente es una dimensión inobjetificable que contiene todos los volúmenes. Desde la perspectiva del espacio, es la necesidad la que provoca que las cosas existan bajo ciertas condiciones; es también, en el sentido del tiempo, la posibilidad inmanente en cada objeto cada instante.
Según Jung la idea expresada aquí de una relatividad espacio-tiempo-mente fue concebida en su libro Sincronicidad, donde plantea que fenómenos como la astrología o la telepatía podrían explicarse no tanto como un fenómeno de energía sutil sino a través del concepto del Unus Mundi, la unidad de la mente y el espacio-tiempo.
Es imposible, con nuestros recursos actuales, explicar la percepción extrasensorial, o el hecho de la coincidencia significativa, como un fenómeno de energía. Esto termina con la explicación causal también, ya que un efecto no puede entenderse sino como un fenómeno de energía. Así que no puede ser una cuestión de causa y efecto, sino de caer conjuntamente en el tiempo, un tipo de simultaneidad… por lo que considero que la sincronicidad es una relatividad del tiempo y el espacio psíquicamente condicionada.
El historiador de la ciencia James Gleick escribe en su libro Time Travel: A History "Meras sombras", dijo Minkowski el maestro de Einstein Eso no era sólo poesía. Lo dijo casi de manera literal. Nuestra realidad perceptual es una proyección, como las sombras proyectadas por el fuego en la cueva de Platón. Si el mundo (el mundo absoluto) es un continuum en cuatro dimensiones, entonces todo lo que percibimos en cualquier dado instante es una rebanada de la totalidad. Nuestro sentido de tiempo: una ilusión. Nada pasa; nada cambia. El universo (el universo real, oculto a nuestra vista fragmentaria) comprende la totalidad de estas intemporales y eternas líneas de mundo.

Dicho esto desde el punto de vista de la historia de la ciencia podemos argumentar que el tiempo es complejo, ambiguo y a la vez relativo. Es decir, pensamos en el tiempo como un río que abarca del nacimiento a la muerte, pero en realidad, de lo que nos percatamos es de lo cambios que observamos, por eso recurrimos al concepto del tiempo. El tiempo es tan complejo que hay opiniones diversas sobre el tema, muchos científicos piensan que el tiempo es una ilusión pura y no existe; otros, piensan que el tiempo existe; y, a la vez, hay otros científicos que tienen dudas.
Vayamos por parte, Heráclito decía que el sol es siempre el mismo, y sin embargo es nuevo cada día. Afirmaba que lo eterno es a la vez instantáneo. También destacaba que lo más viejo es a la vez lo más joven y que el mundo entero está comenzando a cada instante. En definitiva, la suma sucesiva es infinita, sin principio ni fin.
Pero, la cuestión es: ¿Por qué se da simultaneidad de lo infinito?
Anaximandro establece dos dimensiones. Una originaria, se refiere a ilimitada, eterna.Y otra originada, se refiere a limitada y temporal
La segunda parte depende de la primera, y esto hace que el Tiempo sea eterno, pero es una eternidad regulada, una sucesión numérica o rítmica de los ciclos cósmicos
Parménides mantiene la siguiente idea, la vía del Ser, se refiere que es siempre y la vía del no Ser, aquello que llega a ser y deja de ser
Parménides piensa que el Ser que es siempre no puede ser ilimitado porque sería igual a sí mismo, estaría completo, lo tiene todo, y al abarcarlo todo es inmóvil.
El Ser sería, eterno, perfecto, autosuficiente, inmóvil, siempre igual a sí mismo. Esta base filosófica fue aceptada después por Plotino y Platón, entre otros.
Aparcamos un momento el plano filosófico y hacemos una reflexión

El sol sale por el este, pero llegará un instante, un momento en el que el sol estará en otra posición. Su movimiento nos indica que el tiempo avanza. Si se parase el sol y mis manos se parasen y nada cambiara, entonces podríamos decir que no ha pasado el tiempo. Por otra parte, sabemos que el tiempo se divide en tres estadios: pasado, presente y futuro, pero sabemos que estos estadios no son más que ilusiones. Igualmente, pensamos que el fluir está asociado al movimiento. El aire, el agua, la tierra se mueven, es decir, fluyen, lo observamos con nuestras percepciones. Pero el tiempo, en sí, no lo vemos, solo apreciamos los cambios. Los objetos físicos tienen cambio. Los tiempos pasados y futuros no tienen una base real; los sucesos si tienen una base real, tienen una secuencia unidireccional. Por ejemplo: si hago rodar un huevo sobre la mesa, caerá al suelo y el huevo se romperá. Sabemos que es imposible volver atrás, es decir, reconstruir el huevo de nuevo. Por lo tanto, no podemos volver al pasado, porque el pasado no es un lugar; ni tampoco podemos viajar al futuro, porque tampoco es un lugar. A primera vista, parece que el tiempo tiene una dirección hacia el futuro, pero esto no implica que el tiempo avance hacia él. De la misma manera que, aunque una brújula apunta siempre al norte, no significa que estemos avanzando hacia el norte. La flecha indica una simetría, como arriba y abajo es una posición relativa en el espacio, por eso el futuro y el pasado son posiciones a lo largo de un eje que es el tiempo. Por lo tanto, no tiene sentido hablar de futuro y pasado.
Como se puede comprobar hay ambigüedad en el tiempo y hay confusión, pero ¿cómo podemos asegurar que el tiempo pasa? Una cuestión que para la comunidad científica es un quebradero de cabeza.
La idea fundamental de todo esto es que la eternidad no puede dejar de engendrar o producir tiempo como fórmula universal.
Recapitulemos, envejecer es cambiar y nos permite decir que el tiempo pasa; de lo contrario, si no envejecemos el tiempo no pasa.Por lo tanto, el tiempo es un parámetro que utilizamos para definir cambios. Esta es la idea que se tiene sobre el tiempo, por eso, se dice que el tiempo existe, porque lo vemos en nosotros mismos. La problemática que nos encontramos se ve también reflejada en la ambigüedad con la que es tratado el tiempo en los refranes y la fraseología popular:“se me ha pasado el tiempo volando se me ha hecho el tiempo pesado, largo La semana se me ha hecho corta.. Como podemos observar, también el tiempo es psicológico, subjetivo.

Un segundo se ve de manera diferente, el latido de un corazón se mueve cada segundo, pero en ese mismo segundo el sol ha viajado 274 km por nuestra galaxia. Las neuronas transmiten impulsos eléctricos en menos de un segundo…En un mismo segundo, nacer y morir se dan la mano. En definitiva, existe el movimiento, pero parece ser que el tiempo es algo muy subjetivo y psicológico.
El más claro ejemplo son las estrellas y galaxias que están a millones de años luz de distancia. Las podemos ver en los cielos pero ellas ya no están ahí, se han movido, hace miles de años que ya no están ahí. Parece magia.
A su vez, la memoria y el tiempo van ligados entre sí. Un hecho que nos de miedo, un recuerdo tortuoso parece que nos dio una sensación mucho más duradera en el tiempo; sin embargo, una vacaciones en el Caribe pasan volando.
Según estas consideraciones soy de los que pienso que el tiempo no existe entonces Es una invención. Lo que es infinito no puede dejar de serlo por división del tiempo. Para ello, si nos basamos en las ideas de Julian Barbour, considerado una eminencia en la cosmología del tiempo. Barbour propone una física sin tiempo desde un polémico punto de vista en el cual el tiempo, tal como lo percibimos, no existe más que como ilusión, añadiendo que algunos problemas en las teorías de la física surgen de suponer su existencia como real. Barbour argumenta que no tenemos ninguna evidencia del pasado más allá de nuestra memoria de él, de igual modo, que no hay evidencia de un futuro que no sea nuestra creencia en el mismo. El cambio se limita a crear una ilusión de tiempo, con cada momento individual existiendo por derecho propio, completo y entero. Él llama a estos momentos los ahoras. Todo es una ilusión, no hay movimiento ni cambio alguno. Él firma además que la ilusión del tiempo es lo que interpretamos a través de lo que él llama cápsulas de tiempo, que representan cualquier patrón fijo que genere o codifique la apariencia de movimiento, cambio o historia
Igualmente, la teoría de Einstein refleja una imagen del universo que actúa como un bloque estático que no cambia, en el cual el futuro y el pasado no difieren, de tal forma que la izquierda y la derecha no difieren físicamente. Tanto Barbour como Einstein piensan que el tiempo es solo una ilusión persistente
El tiempo tampoco existe en la Ecuación de Wheeler-DeWitt, que pretendía unir la relatividad y la mecánica cuántica. Podemos decir que el tiempo simplemente desapareció de la ecuación de Wheeler-DeWitt. Es una cuestión por la que muchos teóricos se quedan desorientados. Quizá la mejor manera de pensar acerca de la realidad cuántica es abandonar el concepto de tiempo para que la descripción fundamental del universo sea intemporal
Leucipo de Mileto, filósofo presocrático, expresa que los átomos están en movimiento desde la eternidad. Su número, dado el número infinito de átomos y la inmensidad de espacios vacíos, es también infinito. Los átomos y el espacio vacío son los dos únicos elementos constitutivos de la realidad. Pero igual que en los seres individuales hay infinitos espacios vacíos, así también el espacio vacío circunda nuestro mundo y todos los mundos posibles y se extiende hasta el infinito, sin divisiones temporales.
Muchos científicos están ahora mismo resolviendo un problema que hace más de miles de años los primeros observadores de la naturaleza se cuestionaron la vida, la muerte, la eternidad y el tiempo. Si consideraron al Uno como la idea del Bien, lo original, lo eterno, lo perfecto, ¿Por qué se originó la multiplicidad, el mal, el no Uno, la copia? Parece ser, creo que esa no es la pregunta correcta, porque hemos observado que después de miles y miles de años los científicos no dan con la tecla acertada. Quizás, hay que liberarse de esa y otras cuestiones y observar que formamos parte del infinito, de la eternidad y que somos partícipe de este movimiento temporal en un universo atemporal..
Por otra parte, el Aión, la eternidad vive por encima del tiempo, en la eternidad. El Chrónos, el tiempo es una caída, una involución. De ahí se entiende que no evolucionemos de una manera caprichosa, sino que nos convertimos en algo que siempre hemos sido en nuestra naturaleza eterna. Hay una máxima oculta que dice conviértete en lo que eres
El tiempo es el resultado de la expresión de un arquetipo, incomprensible al intelecto humano, que se manifiesta gradualmente, en términos de tiempo y espacio, en el proceso de la evolución. El tiempo es una expresión parcial y limitada.
El propósito de todo cambio o movimiento que percibimos forma parte del esquema de la evolución,de ayudar al desenvolvimiento de ese componente superior.
Todo cuanto suceda en el plano físico espacio-tiempo es un reflejo de algo más grande y bello que ocurre en los planos superiores. Existe una máxima que dice como es arriba, así es abajo . Es decir, no sólo el Chronos es reflejo del Aión, sino que todo cuanto sucede en nuestra esfera física tiene su impacto e influencia en la esfera superior. En otras palabras, lo interno y lo externo, lo superior y lo inferior, aparece afectándose recíprocamente en todo momento, y esta conexión lleva a cabo el proceso que vemos como evolución o desenvolvimiento

Conclusión
Como tema en común encontramos la noción de que el tiempo surge solamente en relación al acto de observación. Esto es algo que se ha antropomorfizado con la idea de historias de creación en las que ésta surge de la mirada, del deseo del creador (o de la causa) de contemplarse a sí mismo o de disfrutar de la potencialidad infinita de su propia creatividad, es decir la Mente que se despliega como energía y materia. La ecuación de la mente y el espacio, que según el budismo son una unidad indivisible, produce como una de sus posibilidades el tiempo, el orden, y su procesión de mundos, que desde la perspectiva absoluta ni siquiera existen. Por otro lado, desde la perspectiva teísta esotérica, podemos sugerir que el tiempo nace como la autopercepción de la unidad absoluta, que para conocerse a sí misma debe multiplicarse, hacerse un otro y de aquí la cadena de apariciones y sucesiones de la unidad absoluta haciéndose conocida a través de la diversidad, es decir a través de las relaciones. El Ser, dice Schwaller de Lubicz, se manifiesta sólo a través de las relaciones. Y las cosas que vemos, como el tiempo, son los accidentes que existen en relación al orden absoluto de la luz sin sombra que es la autocontemplación de la causa. La creación es constante y no tiene duración en sí misma. Es sólo cuando la luz se divide en sí misma que la procreación o la duración comienza. Y esta escisión es una 'autocontemplación que crea el ego y el orden del universo como una especie de fractal holográfico o imagen que contiene en todas sus partes la totalidad. Este es el divino ilusionismo del tiempo, que nos aparece como una película, con imágenes en movimiento, cambiando, cuando hay un único fotograma: la eternidad.

Observaciones
En el tiempo de la concepción griega Aión es el dios de la eternidad al que no le hace falta devorar nada para ser eterno, es a la vez niño y anciano, el dios generoso y satisfecho que tiene sentido en sí mismo, el dios que no contempla los objetivos ni los planes sino que nos invita a la acción con valor por sí misma. Hay que destacar que el dios Aión no es ningún dios genético. Siempre está. No nace, no es originado, sino originario. No tiene que sublevarse contra nada y no tiene que comerse nada para ser eterno, tan solo da. En otras palabras, Aión es la eternidad.
Por otra parte, al Tiempo, Chrónos, se le considera como la suma actual de todos los ahoras o instantes y como la suma virtual (en potencia, esto es, no llevada a término nunca) de esos mismos instantes o ahoras. Es a la suma actual o simultánea a la que acabará por dársele el nombre de Aión, y es a la suma virtual o sucesiva a la que acabará por dársele el nombre del Chronos.Si la suma sucesiva es infinita, y por tanto innumerable, sin principio ni fin, los antiguos filósofos se preguntaron varias cuestiones: ¿cómo puede darse una simultaneidad de la eternidad en acto? ¿Qué relación de semejanza y diferencia mantiene entre sí las dos infinitudes o eternidades: la infinita o eterna simultaneidad y la infinita o eterna sucesión?(Aión, Chronos y Kairós: la concepción del tiempo en la Grecia Clásica). Este es el gran problema que se encontraron los filósofos de la antigua Grecia, siendo para los científicos actuales un rompecabezas aún por resolver.
El tiempo es una expresión de la eternidad, del mismo modo que todos los colores naturales o artificiales son combinaciones diferentes de los tres colores primarios.
El Aión capacita a Chrónos para producir cambios y nosotros los percibimos por medio de los órganos sensoriales. Así captamos las vibraciones de luz, sonido, etc..
Para terminar, y a modo de aclaración hemos de saber que Chronos ha sido a veces confundido con Cronos, el Tiempo en griego, sin que exista relación etimológica
F C A Miñano, Pijamasurf, E Hawking ( Una breve historia del tiempo)
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