sábado, 17 de octubre de 2020

Inercias vitales


Dejar de postrarse frente a lo inevitable y atreverse a conocerlo, a transitarlo y, finalmente, a asumirlo. Es lo que nos viene a decir en El mundo como Voluntad y Representación  A Schopenhauer



Hojas de otoño


Silencian los campos

Todo en derredor. 

Es otoño. 


La tarde está lejana

la claridad de octubre

Quebrada 


Y el viento sólo ,

el viento de la tarde 

persigue las hojas caídas 

amarillentas  de verano, 

Entibiadas por el sol. 


Eterna danza inevitable . 


Al son del olvido afila

el viento húmedo 

el solenne adagio

del invierno. 


La vida vuelve a despertar

Y rendirán de nuevo 

Los campos, el recuerdo 

Del añil nítido del cielo

jG


 "... cuando tu pensamiento está quieto, pensando lo mismo que siempre has pensado, bien podrías estar muerto. La vida sucede cuando tu pensamiento se mueve”. Anne Carson Tal vez la vida  sin pensamiento sea posible, pero no logra desarrollar su esencia, no es plenamente viva.


No tuvo la primavera que aprender

a suceder al invierno. Transcurrió,

inercia de toda vida.

La naturaleza impulsa

el tránsito de las cosas,

supo la semilla que había de emerger,

convertirse en árbol en flor en planta,

palpitarse en aquello.

Esa misma certeza anhelo,

saber hacia qué vacío desprenderme,

soltarme como hoja caduca de otoño,

sin resistencia sin juicio sin duda

transformarme en esa versión de mí

a la que yo misma precedo,

abandonarme en otro cuerpo distinto

en ese gesto natural de lo que nunca

hubo de ser temido.


Marina Carretero Gómez 


 La vida no es más que un intento por atrapar lo que se va, lo que fluye irremediablemente, como el tiempo o las ideas. 


 Quizás las paradojas son inevitables cuando se lucha contra la insoportable lucidez que soporta nuestra especie. El hombre es el único animal que convive con la certeza de su muerte.


La metamorfosis del mundo nos cambia también a nosotros, salir del enmudecimiento del mundo es esencial conectarse con los ritmos de la naturaleza, de volver la savia hacia las raíces, a lo receptivo, a la intuición,  la interiorizacion...liberarnos del ego, de la codicia, de la corrupción e inmoralidad, de los deseos que nos encadenan... , desprendernos  de lo que no es esencial.


Nuestras vidas sólo son pequeñas variaciones de una interminable y absurda comedia. En la voluntad de vivir, no hay una brizna de lógica, orden o razón. Su libertad es absoluta y se renueva sin término, como un fuego que nunca declina. Aparentemente, la vida y la muerte componen una danza lúgubre, pero la nada no prevalece. Las formas de la voluntad son efímeras, pero la voluntad es imperecedera. No la precede y no hay un más allá fuera de sus límites. El baile nunca se interrumpe.A Schopenhauer 


Autumn Leaves,   pintura de John Everett Millais. Alegoría sobre la fugacidad  de la vida

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