martes, 26 de noviembre de 2019

Poesía de la in sumisión


"¡Han latido ya tantos corazones sobre la tierra! Y los pequeños enseres replegados en sus armarios narran la lamentable historia de aquellos que en este mundo no encontraron amor... ¡Dios mío!... ¡Qué cruel es la vida! Las cosas ordenaditas y la vida vacía
Poesía, Houellebecq, 




El amor, el amor


En un cine porno, unos jubilados cascados

Contemplaban, escépticos,

Los retozos mal filmados de dos lascivas parejas;

No había argumento.

He ahí, pensaba yo, el rostro del amor,

El auténtico rostro.

Algunos son seductores, y seducirán siempre,

Y el resto sobrevive.

No existe ni el destino ni la fidelidad,

Sólo cuerpos que se atraen.

Sin sentir ningún apego ni, desde luego, piedad,

Uno juega, y después destroza.

Algunos son seductores y por lo tanto muy amados;

Sabrán lo que es un orgasmo.

Pero hay tantos otros cansados y sin nada que ocultar,

Ni siquiera un fantasma.

Si acaso, una soledad agravada por la impúdica

Alegría de las mujeres;

Si acaso, una certeza: “eso no es para mí”,

Un oscuro y pequeño drama.

Con certeza morirán un poco desengañados,

Sin ilusiones poéticas;

Practicarán a conciencia el arte de despreciarse,

Será algo mecánico.

Me dirijo a todo aquel que nunca haya sido amado,

Que nunca supo gustar;

Me dirijo a los ausentes del sexo liberado,

Y del placer corriente.

No teman amigos, su pérdida es mínima:

El amor no existe en ninguna parte.

Sólo es una broma cruel de la que ustedes son víctimas,

Una jugada de experto.




Transposición, control



La sociedad es quien establece las distinciones

Y los procedimientos de control

Hago acto de presencia en el supermercado,

Interpreto muy bien mi papel.

Asumo mis diferencias,

Delimito mis exigencias

Y abro la mandíbula,

Mis dientes están un poco negros.

El precio de las cosas y los seres se tasa por consenso

transparente

Donde intervienen los dientes,

La piel y los órganos,

La belleza que se marchita.

Ciertos productos con glicerina

Pueden constituir un factor de plusvalía parcial;

Decimos: “Es usted hermosa”;

El terreno está minado.

El valor de los seres y las cosas es generalmente de una precisión extrema Y cuando decimos: “Te quiero”

Establecemos una crítica,

Una aproximación cuántica,

Escribimos un poema.



Una vida de nada

Yo ya me sentí viejo al poco de nacer;
Los demás luchaban, deseaban, suspiraban;
En mí no sentía más que una añoranza imprecisa.
Nunca tuve nada parecido a una infancia.
En la profundidad de ciertos bosques, sobre una alfombra de musgo,
Repugnantes troncos de árbol sobreviven a su follaje;
En torno a ellos se forma una atmósfera de luto;
En su piel ennegrecida y sucia medran los hongos.
Yo no serví jamás a nada ni a nadie;
Lástima. Vives mal cuando es para ti mismo.
El menor movimiento constituye un problema,
Te sientes desgraciado y, sin embargo, importante.
Te mueves vagamente, como un bicho minúsculo.
Ya apenas eres nada, pero, ¡qué mal lo pasas!
Llevas contigo una especie de abismo
Mezquino y portátil, levemente ridículo.
Dejas de ver la muerte como algo funesto;
De vez en cuando ríes; sobre todo al principio;
Intentas vanamente adoptar el desprecio.
Luego, lo aceptas todo, y la muerte hace el resto.







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