El Misterio del Ser se pronuncia en el silencio de la interioridad
Entre, contemple... Ahí está el sentido
Esperaré a que llegue
lo que no sé y me sorprenda
Pero vaciaré mi casa de todo lo enquistado.”
B G Buelta
Nuestra existencia estaría llena de asombro y de sentido si es esencialmente contemplativa por lo que se debería cultivar la atención, al ser ésta, una cualidad de la conciencia, que desvela, en última instancia, uno de los atributos de ese misterio del ser, la unidad de la multiplicidad, anulando en su más alta realización la dicotomía y a veces oposición entre un yo, que se siente aislado y separado del otro, que es el prójimo, tanto humano, como no humano, animado e inanimado, para hacerse uno, para unificarse, proceso de integración que acoge cada brizna de hierba como el tejido de su propia alma, un proceso, por tanto, de profundas implicaciones éticas.Desde la mirada contemplativa de sostener la atención sobre la realidad se comprende que no hay separación entre los fenómenos, que todo está misteriosamente unido por un Principio atractor, que muchas cosmovisiones sapienciales coinciden en nombrarlo con la palabra Amor pues la a mirada contemplativa, busca cultivar una mirada que ve,la transparencia metafísica de los fenómenos, siendo los fenómenos que contempla, tanto interiores y por lo tanto subjetivos, como pueden ser las sensaciones, las emociones, pensamientos y en última instancia la naturaleza misma de la mente o conciencia que observa todos esos niveles, como exteriores u objetivos, que las cinco puertas sensoriales nos permiten percibir y conocer, siendo el núcleo de ambas contemplaciones, alma y cosmos, misteriosamente el mismo, en lo más hondo de nuestra naturaleza nos encontramos la naturaleza de todas las cosas, como un hilo conductor que engarzara todas las perlas, lo que permitiría desde cada una de ellas acceder a ese hilo continuo, de la periferia de una mariposa al centro mismo que anima su grácil vuelo.
Como decía Raimon Pánikkar “Ver los girasoles es conocerlos de verdad ,cosa que sólo es posible si estamos libres no sólo de prejuicios sino también de todo peso en nuestra mente
En un lenguaje tradicional, sólo si nuestro espíritu es puro, sólo si está vacío, podemos saber de verdad, pues sólo la vacuidad vuelve transparentes las cosas y abre un espacio de libertad”. Por eso toda tradición espiritual inicia el viaje de la interioridad, ese peregrinar de la periferia al centro, de una mente distraída a una mente concentrada, con la purificación de mente o alma, que se realiza entre otras cosas, con la abstención de todo lo que la distrae de lo único realmente necesario, que es estar despiertos, atentos y amantes. Simone Weil decía que amar es tanto como estar atentos, y esa purificación surge también de la elección de recordar en cada instante a ese fondo de realidad”
que se pronuncia en el presente a través de nuestras palabras, actos y pensamientos, de nuestra vida si quitamos los obstáculos egoístas que le impiden mostrar su verdad, bondad y belleza, que le son intrínsecas.
Como decía Simone Weil el pensamiento suspendido, disponible, “vacío y penetrable al objeto y sobre todo la mente debe de estar vacía, a la espera, sin buscar nada, pero dispuesta a recibir en su verdad desnuda el objeto que va a penetrar en ella”, y en esa atención relajada, en esa mirada amable dar la oportunidad a que los lirios del campo se pronuncien y como decía D. Suzuki, “cuando veo la flor y la flor me ve, esta clase de intuición o identificación recíproca no es visión individual, no es intuición individual, “yo veo la flor y la flor me ve” significa que la flor deja de ser flor y yo dejo de ser yo, en su lugar hay una unificación. La flor se disuelve en algo superior a una flor y yo me disuelvo en algo superior a un objeto individual.”
Porque todo es luz, luz hecha materia, luz que ilumina el origen de la materia, solo hay que despejar la mirada, convertirla, interiorizar para que ilumine el mundo a su paso. “La visión de la Realidad es una visión que la Realidad tiene en nosotros; es llegar a ser real.” R. Panikker, y cuando uno es real, las ansias de ese yo separado por poseer la tierra se convierten en una metanoia fértil de cuidar las huellas del Amado, los rastros visibles de lo invisible, “cuanto más puro y más vacío estoy, más clara es la visión, menos distorsionada es la imagen,somos espejos del todo, nuestra dignidad específica decían los escolásticos cristianos, es ser capaz de especular, esto es, ser un speculum de lo real.”
Como dice el poeta Claudio Rodríguez
"Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias...
Poema completo
"Don de la ebriedad
Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrar
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.
Reflexión
Cultivar la mirada contemplativa es desatomizarnos de una cultura anómala y cultivar el amor para crecer verticalmente hasta el infinito y dejar de crecer horizontalmente en un espacio finito.
Cultivamos el amor a la Naturaleza cuando en el silencio contemplativo la sinfonía de su musicalidad nos habla de nuestras raíces, de nuestra necesidad de respirar su belleza, de preservar su sombra y su cobijo
Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
He respirado al lado del mar fuego de luz.
Lento respira el mundo en mi respiración.
En la noche respiro la noche de la noche.
Respira el labio en labio el aire enamorado.
Boca puesta en la boca cerrada de secretos,
respiro con la savia de los troncos talados,
y, como roca voy respirando el silencio
y, como las raíces negras, respiro azul
arriba en los ramajes de verdor rumoroso.
… Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
Me he sentado en el centro del mundo a respirar.
Claudio Rodríguez
La naturaleza como epifanía o teofanía despierta entonces en nosotros el asombro y suscita la gran pregunta por su origen, ¿quién o qué nos habla en el lenguaje del cosmos? para algunos esa belleza inmutable será el atributo de un Quien, para otros de un Qué, un Templo, un Centro, pero solo el que cultiva la mirada contemplativa será capaz de contestar a la pregunta y dialogar con ese lenguaje de la natura que nace a cada instante, como un don de pura gratuidad, solo para quien tiene ojos para ver y oídos para escuchar y actuar en consecuencia de lo que ha visto con una nueva piel intelectiva que percibe la unidad en la multiplicidad, un todo religado en un trenzado prodigioso
Fuentes:
Despertar integral de R Panikkar
Extracto ensayo de B C Villoria
j GoIz
13julio2019/14et.



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