"La soledad es la suerte de los espíritus excelentes" A. Schopenhauer

Perro semihundido, Goya
Perro semihundido, Goya
Dos versos con los que vivir, para los que vivir de Luis Cernuda
Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma...
Y este poema de Rosalía de Castro
Un manso río, una vereda estrecha,
un campo solitario y un pinar,
y el viejo puente rústico y sencillo
completando tan grata soledad.
¿Qué es soledad? Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Por eso hoy, hartos de belleza, encuentras
el puente, el río y el pinar desiertos.
No son nube ni flor los que enamoran;
eres tú, corazón, triste o dichoso,
ya del dolor y del placer el árbitro,
quien seca el mar y hace habitable el polo.
La soledad puede ser amarga, cada uno está solo, es cierto, pero también es tranquila, bellamente tranquila y grande, como la desnuda soledad del espacio en el que se mueven las estrellas

Hay una
cualidad en el horizonte, de la que nadie es dueño, sólo lo es aquel cuya visión
puede integrar todas las partes, el ojo nos exige un horizonte, nunca nos
cansamos mientras podamos mirar los espectáculos del día
Y el Orden absoluto de las Cosas.
Cuando el sol nace
Despierta una aurora
rosácea
Instante de plenitud
El paisaje renueva
la necesidad más sociable
soy un blanco bajo el cielo.
Sólo, a luz limpia
A cualquier mirada
Qué sublime de soledad.
jGoIz

Es uno mismo quien ha de escoger "en la soledad el solitario se roe el corazón, en la multitud es la muchedumbre
quien se lo roe, ¡elegid!", “el ruido mata los pensamientos”, un ruido producido, casi siempre, por el tumulto “de los muchos”, de los que son incapaces de pensar por sí mismos, como el protagonista del relato de Poe “El hombre de la multitud”, quien no reflexiona y le falta la disposición para tomar distancia de aquel funesto ruido, es incapaz de estar solo, y es la soledad la que permite que la filosofía se dé, punto que compartía con Arthur Schopenhauer quien apuntaba, "el ruido es la más impertinente de todas las interrupciones, ya que interrumpe, y hasta quebranta, incluso nuestros propios pensamientos”. Zaratustra recomienda en no pocas ocasiones refugiarse en esa necesaria soledad, “estaba solo, y no hacía otra cosa que encontrarse a sí mismo, entonces gozó de su soledad y pensó muy buenas cosas durante horas enteras”, o “¡amigo mío! ¡refúgiate en tu soledad!“
Nietzsche deja la opción abierta, es uno mismo quien, al fin y al cabo, ha de escoger: “en la soledad el solitario se roe el corazón, en la multitud es la muchedumbre quien se lo roe, ¡elegid!”.
j GoIz
24julio2019/25

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