lunes, 22 de abril de 2019

Palabras al tiempo

"Herido de realidad y en busca de realidad"
Paul Celan
Siete rosas más tarde

“… ¿Se quebró un rayo
hasta llegar a mí? …


En la madrugada del 20 de abril de 1970 Paul Celan se fue entre las aguas del Sena, en su recuerdo siempre.

“Siete rosas más tarde”

Oí decir
Oí decir que hay
en el agua una piedra y un círculo
y sobre el agua una palabra
que en torno a la piedra el círculo tiende.

Vi mi chopo descender el agua,
vi como su brazo garfeaba hacia el fondo,
vi sus raíces hacia el cielo implorar noche.

No lo seguí a prisa,
recogí solamente del suelo aquella migaja
que tienes de tus ojos forma y nobleza,
te quité la cadena de adagios del cuello
y orlé con ella la mesa, con la magia entonces.

Y ya no vi mi chopo.


La palabra se revela ante el tiempo oficial, vivimos en gran medida en una inercia bastante inconsciente, de este tiempo acelerado todos somos víctimas, y la única cosa que se puede hacer es tener conciencia, tomar consciencia sobre muchos aspectos de nuestra vida que pasan desapercibidos, sobre cosas que son esenciales
La sucesión nunca igual de las horas iguales", que declaraba Pessoa o la reflexión de Tomas Tranströmer "un espacio tiempo de algunos minutos/ y cincuenta y ocho años de ancho"-son otras de las imágenes creadoras en sus poemas 

Cristal
No busques en mis labios tu boca
ni en la puerta al extraño, 
ni en el ojo la lágrima.
Siete noches más arriba
pasa el rojo hacia el púrpura,
siete corazones más adentro
insiste la mano en la puerta,
siete rosas más tarde
se escucha el rumor de la cisterna
De noche, cuando el péndulo del amor
oscila entre el siempre y el nunca jamás,
tu palabra derriba las lunas del corazón
y tu ojo azul -borrascoso-
le entrega el cielo a la tierra.
Desde una lejana arboleda
oscurecida por el sueño
llega hasta nosotros el aliento
y lo que perdimos transita inmenso
como un espectro del futuro.
Lo que ahora se hunde y se levanta
quiere lo sepultado en la entraña:
ciego como la mirada que cambiamos, 
el tiempo lo besa en la boca

Fue de lo oscuro a lo oscuro, de la sombra a la ceniza, vio el atardecer de las palabras, los escombros de la civilización y las horas vacías, y de todo eso  nutre su poesía, construyó sobre las cenizas una obra de enorme potencia verbal, cimentada en metáforas creadoras de un mundo poético difícil y oscuro, en el límite de lo indecible y al borde del abismo.
“El poema está solo. Está solo y de camino”, escribió, autor de una poesía oscura como su destino de superviviente y testigo, una poesía que incinera el lenguaje con la tensión y la concentración verbal en medio del silencio y el vacío,  la llama y las cenizas, el horror del holocausto y los campos de concentración recorren sus poemas esenciales, Fuga de la muerte, Una canción en el desierto o Los tallos de la noche, o libros como Cambio de aliento, donde se leen estos versos:


Hondo 
en la grieta de los tiempos, 
junto 
al hielo panal 
espera, un cristal de aliento, 
tu irrevocable 
..........

…Cavaban y cavaban y pasaba así
el día y pasaba la noche. No alababan a Dios
que, según les dijeron, quería todo esto,
que, según les dijeron, sabía todo esto…”

“¡Pueblos de la tierra, que no haya quien diga muerte al hablar de vida, o quien diga sangre al hablar de cuna!…”

en memoria de las víctimas del Holocausto, este tremendo fragmento_ poem, el famoso

“Fuga de la muerte”

Negra leche del alba la bebemos al atardecer
la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él...




Su biografía y su obra reflejan todo el horror , de la que le tocó vivir lo peor: el estalinismo, el nazismo, la guerra, el comunismo rumano y, ya instalado en Francia, también le alcanza el antisemitismo velado y no tan velado de la posguerra alemana. Su obra se abre camino a pesar de una doble carga: el peso del recuerdo y la culpa de haber salido con vida. Cuando se le estrechó el cerco de las persecuciones experimentadas e imaginadas, Paul Ancel, que en 1948 invirtió las sílabas de su apellido en Celan, se suicidó arrojándose al Sena.
Es el trasfondo biográfico, no tanto el contenido de sus poemas, lo que le valió a Celan el epíteto de poeta del Holocausto, desde entonces su poesía ha sido objeto de multitud de interpretaciones, lo cierto es que sus versos desarrollan un sistema de palabras clave y referencias literarias que reclama ser descifrado, y ciertamente, es una poesía difícil, que fascina tanto por la precisión de su lenguaje como por el enigma de los neologismos que crea, sin embargo, el camino que recorren su obra  concluida en vida, pone de manifiesto una escritura cada vez más concreta, cristalina, escueta, nunca ajena a la realidad.
fj GoIz
22 abril 2019







































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