Estamos obligados a vivir en el seno del tiempo, a vernos las con él en este mundo de ruido y confusión

Alegoría de la fe, de Johannes Vermeer.
Paisaje "sin dueño"
Nada trasciende la intensa dulzura de esta tarde.
La quietud llegaba por todos los caminos.
Delante de mis ojos : un vuelo de pájaros
que va y viene revoleando por todo el campo.
Los arboles florecidos quedaron atrás
reflejados en el estanque.
Más allá en vetustas casas abandonadas
está guardado el tiempo Y su costumbre
reposa la vida envuelta en larga
tumba involuntaria
Como hiedra trepadora , la soledad es su único alimento,
evasiva obcecación escamoteada de la nada.
De todos es conocido que el tiempo no posee otra grandeza
que su piadosa mansedumbre.
30 abril2019
j GoIz
No hay comentarios:
Publicar un comentario