lunes, 10 de diciembre de 2018

Nuestro mundo interior

La infancia no es la niñez, sino el perdurar de la niñez en lo infante, por ello el tiempo de la infancia no coincide con el pasado sino con el “siempre presente” de lo infante.
T. S. Eliot 
Eduardo Naranjo 1944 | Spanish neo-realist painter

Toqué entonces el mundo: lo hice mío, fue mío. 

Han pasado los años. 

Ahora ya sólo soy 

el que recuerda, el que vivió, el que escribe. 
E S Rosillo
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 Alma-Tadema (1852-1909)
Pactos de la memoria
..Mi propia revelación es mi infancia, mi esperanza de ser, que yace vivo e inmóvil, lo que ya he sido.j G
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 Murillo
Alma de infancia

He encontrado
Al devanar la madeja de los días, 
y por sorpresa, 
en la urdimbre de la memoria, la esquiva poesía 
que abraza la dulce nostalgia de mi infancia

Qué otra revelación mayor que 
la de vivir del todo allá donde 
de pronto eras niño

Qué otro ensueño mayor como aquel
de sentir la vida plenamente 

Presentir asombro puro cada mañana 

Ha vuelto  aquella singular edad 
en mi frente, el lugar
donde nací, y que a bien, pediría morir. 

Se deslizaba la niñez dejándose mecer
por la dulce nostalgia de su aroma ,
donde el sol era un amigo 
y la tierra una redonda naranja 
de merienda 

El gorjeo de los pájaros porque yo los oía 
en siesta Las fieles golondrinas 
zigzagueantes girando hasta el establo, 
donde un gato 
posaba ajeno al tiempo detrás de la ventana,

Y la pared 
vieja en cuya estructura abría 
a la tarde su flor roja y amarilla la trepadora. 

Y el olor de la hierba...

... guardo imágenes de un niño 
que se abstrae en medio de los juegos, 
del bullir lejano de las calles, 
del ensueño  de aquella casa 
donde coexistió todo, el cariño y el pan 
el tiempo de espera y la escuela. 

Recobro la dulce mirada de mi abuela, 
y los miedos ocultos tambien ..
la oscuridad al fondo de los largos pasillos,
la justa oscuridad de los cuartos,
la cecina y el jamón a buen recaudo
en la despensa
las orzas de leche para el queso, el fregadero, 
las escaleras de madera, 
la huella de la sombra de la parra 
en el patio
la leña y la paja hecha montones 
y a resguardo

En aquella casa, aquellos días ...
guardan mi traje y el alma de
de la infancia 
posando como vaga cosa 
aquella hondura sin fondo 

Qué pronto pasan los años
cómo puede ser que aquel niño
llegara a imaginar
lo que iba a ser la vida 
lo que iba a estar haciendo
en esta tarde. 

No muere del todo
lo que se siente hasta el fondo

Hoy este idilio sé que
seguirá acompañándome ,
en sereno espíritu
hasta el fin de los tiempos.

Aquellos días mansos
 al amor que los rebrota

Y que estarán siempre allí para
quedarse,
adensando el olvido en
la penumbra de sus habitaciones,
 el aire en sus balcones... 

Contemplar de lejos todo eso..
oculto a la mirada,
y volver a aquella casa,
A mano izquierda según
se baja hacia la plaza.


j G
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S G Anderson

“Solo a través del tiempo el tiempo es conquistado”.el tiempo que ni siquiera es pasado porque nos anuncia que aun pasa, que ni siquiera es futuro porque ya acontece y, que solo es presente en tanto “es siempre presente”.Lo sido y lo no sido siguen siendo en lo que es, allí radica lo posible, no en el tiempo perdido, sino en la mora de lo posible no sido que Eliot llama “nuestro primer mundo” es nuestro porque nos esencia, sin palabras, ilusión sin necesidad de ilusiones, así la in-fancia pervive en los límites de este siempre presente “Allí estaban ellos”, moviéndose sin gravitar, sedimentando_nos, siendo_nos, aun cuando hubiésemos supuesto que ya no estaban allí, no solamente lo que hemos decidido ser, lo que pudo haber sido sigue siendo en nosotros en tanto tal, en la perpetua posibilidad de lo “infante”, pero, tan solo por instantes nos percatamos de su existencia “Y la mirada no vista pasó”, y vio, solo en instantes, en silencio, emerger en el agua serena los lotos desde el fondo, “nuestro primer mundo”.Y continúa diciendo: “Luego pasó una nube” y lo antes visto desaparece, se desvanece como una ilusión, y “el estanque apareció vacío”, pretendiendo arrojar lo visto a la ceguera del pasado,“Váyanse, váyanse, dijo el pájaro; la especie humana no soporta mucha realidad”.

Eliot finaliza el primer poema repitiendo, como un oráculo, los versos 

“El tiempo pasado y el tiempo futuro
Lo que pudo haber sido y lo que fue
Tienden a un solo fin, siempre presente”.

La infancia no es lo inefable, sino lo que nos permite hablar., lo no sido no es lo imposible, sino lo que pudo haber sido y no fue que queda como posible no sido en un perpetuo presente, como un tiempo que sin pedir rescate vuelve y sigue esenciando, aún cuando ya despojado de la presencia parezca solo ilusión.
Burnt Norton En los cuatro cuartetos de T S Eliot
Allá donde de pronto somos niños
Éramos educados por la armonía
de la Naturaleza,
y aprendimos a querer entre
los juegos...
Jugábamos libres de conciencia
y sin miedo
con los nidos de los árboles
y las brisas del Éter.
j G
La belleza subsiste siempre en el recuerdo, escribe W W
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Seguramente estaba en lo cierto Gilbert Keith Chesterton cuando escribió que lo fascinante de la infancia es que cualquier cosa en ella resulta maravillosa, es evidente que tendemos a olvidar la sordidez de los paisajes, la angustia de tantas incertidumbres , dudas...y el dolor de los primeros fracasos...no obstante, la ventaja de aquellos días es que siempre había un momento en que se abría la puerta para dejar entrar el futuro, es el estrés del porvenir el que hace que veamos la infancia como el baúl de nuestros sueños?, en la infancia también la vida no es un camino de rosas junto a la avidez insaciable, el desconcierto crece más y más al intuir cómo será la edad adulta, luego llega ésta, con sus leyes incomprensibles,con mentiras con las que un niño mentiroso jamás se hubiese atrevido, con sus renuncias, sobre todo con sus renuncias, esas rendiciones lastimosas que nos apartan de nuestros sueños y luego en el peor momento nos invade la vejez, fea, ruin, irrevocable, destinada a poner cerco a la última dignidad, no, no era, desde luego, la vida un camino de rosas, ahora, sin embargo, más que la cadena de hierro, que nos ata despiadadamente a la tierra, nuestra memoria se entretiene con los instantes de cristal que, cada tanto, rompían los eslabones y nos arrastraban, dichosos, hacia el cielo ¡Dios mío, cuántos momentos deliciosos nos permitieron aquella vida que ya no tenemos! Ahora no se sufre es cierto, el temor de los vivos, pero, átomo en la eternidad, tampoco se ama ¡Qué importa que no fuera un camino de rosas! Era vida, y esto bastaba.

11 nov 2018
Enlace poemario

j G
Fuentes extraídas de  W W y T S  Eliot
la abadia de tintern-william wordsworth-9788426419637
Obra maestra de la poesía universal.
Insinuaciones de inmortalidad en recuerdos de la temprana infancia 

Quien ha visto el presente, todo lo ha visto, 
aquello que nace de lo eterno y lo que va hacia 
lo infinito, todas las cosas tienen la misma forma y 
origen 
Marco Aurelio, Meditaciones, libro VI, 37. 
En 1936 se publicó Burnt Norton, el primero de los Cuatro cuartetos, pues los cuatro poemas habían sido publicados separadamente entre 1936 y 1942, siendo reeditados en 1943. Sus títulos y orden en el libro son los siguientes: Burnt Norton (1936), East Coker (1940), The Dry Salvages (1941) y Little Gidding (1942). 
Cuando Eliot empezó a ver la secuencia de sus poemas como una obra unitaria pensó en titularla Kensington Quartets, evocando el clima moral en que se habían generado durante aquellos años fríos y monásticos, cuando se consideraba un hombre completamente aniquilado 
Frank Morley le recordaba así en aquella época: 
Hay veces en que un hombre puede sentirse como si se hubiera caído a pedazos y al mismo tiempo verse a sí mismo de pie en la calle escrutando los restos y preguntándose qué tipo de máquina saldrá si puede volver a juntarlos. Fue catorce años después, hablando de sus propios sentimientos, cuando Tom utilizó esa figura retórica. 












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